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Miles de personas se manifestaron ayer pacíficamente en Minneapolis para exigir la retirada de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del estado, en una protesta marcada por la indignación social tras el asesinato de Renée Good y la detención constante de personas migrantes y, en la última semana, de menores, en concreto, de un niño de cinco años durante una operación migratoria.

La protesta en Minneapolis se integró en una jornada coordinada a escala estatal -anunciada como “Day of Truth & Freedom” / “ICE Out of Minnesota”-.  La movilización forma parte de una respuesta ciudadana más amplia ante un despliegue federal sin precedentes que, según organizaciones civiles, genera miedo generalizado en la población. La protesta, convocada como parte de un apagón económico y jornada de desobediencia civil, reunió a sindicatos, colectivos vecinales, organizaciones de derechos humanos y redes interreligiosas, que defendieron la resistencia no violenta como eje central del movimiento.

Rechazo social a la intervención de ICE

La tensión social se intensificó tras el asesinato de Renée Good, ocurrida el 7 de enero durante un operativo federal en Minneapolis. Días después, la detención el pasado 20 de enero del niño de cinco años, junto a su padre, provocó una oleada de indignación nacional. Ambos, padre e hijo, están en un centro de Texas, y el abogado de la familia está intentando, junto con la madre, reunirlos de nuevo, ya que eran solicitantes de asilo y estaban en un proceso legal, pero en cambio se los llevaron al centro de Texas.

Según informaciones de Reuters y Associated Press, el operativo federal ha supuesto el despliegue de entre 2.000 y 3.000 agentes federales en Minnesota, muchos de ellos concentrados en el área metropolitana de Minneapolis–St. Paul. Las organizaciones comunitarias denuncian que esta presencia masiva ha provocado cancelaciones escolares, ausencias en los lugares de trabajo y un retraimiento general de la vida pública, incluso entre ciudadanos estadounidenses, por temor a redadas indiscriminadas.

El Aeropuerto Internacional Minneapolis–St. Paul (MSP) se ha convertido en uno de los símbolos de la protesta. Investigaciones de MPR News y CBS Minnesota documentan un aumento de vuelos de deportación, con salidas diarias y, en algunos casos, más de una al día. Durante una protesta pacífica en el aeropuerto, la policía arrestó a cerca de 100 líderes de diferentes religiones que se habían concentrado para manifestarse.  Paralelamente, el movimiento interreligioso de Minnesota organizó en diferentes partes del territorio vigilias para pedir la paz, rechazar la violencia por parte de ICE y seguir cuidando a todas las vecinas y vecinos.

Mientras tanto, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, que se han opuesto a la intervención de ICE y han rechazado la violencia ejercida por este cuerpo de seguridad tras el asesinato de Renée Good y otras actuaciones que están atemorizando a la ciudadanía, declaran que la apertura de un expediente de investigación sobre su presunta obstrucción a las fuerzas federales de control de inmigración, es un instrumento de presión política, y ambos defienden la legitimidad de su derecho a expresar el rechazo a la violencia ejercida por ICE a su comunidad.

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