Con una lógica que históricamente ha utilizado el patriarcado —esa idea de que “el fin justifica los medios”—, algunas voces han utilizado la etiqueta feminista para legitimar afirmaciones que no se corresponden con hechos contrastados ni con datos públicos y verificables. Así se alimenta la desinformación con un impacto negativo. A medio y largo plazo, dicha desinformación perjudica gravemente a las víctimas y supervivientes de la violencia de género y al propio feminismo.
Por ejemplo, quien fue presentada como representante de la asamblea feminista UB en un reciente programa de radio emitido el pasado 18 de noviembre dijo en su intervención:
“Ella dice que es feminista porque es una estrategia de CREA, porque cuando comenzaron a ser atacados precisamente por temas de violencia de género, el señor este dijo: ¡ah! ahora todo el grupo se convierte en feminista” (Minuto 5:52-6:08)
Fuentes consultadas dicen que esa misma crítica había circulado por algunos pasillos universitarios desde que, en el 2003, se inició la elaboración del proyecto que rompió el silencio sobre el acoso sexual en las universidades españolas. Otras fuentes consultadas afirman que esa misma crítica la hacen bastantes de las personas que han firmado el escrito de dicha asamblea contra CREA.
Sin embargo, los datos demuestran lo contrario. Rosa Valls ya era feminista antes de participar en las jornadas de 1976. Lidia Puigvert fue la estudiante que presentó la primera denuncia por acoso sexual en una universidad española en 1995. Así como también es muy fácil comprobar en internet dicha mentira, por ejemplo, viendo el libro publicado en 2001 por Lidia Puigvert conjuntamente con Judith Butler y Elisabeth Beck-Gernsheim. Así como en el Congreso de Nuevas Perspectivas Críticas en Educación de Barcelona en 1994, Lidia Puigvert ya había presentado su propuesta de feminismo dialógico. Estos datos están documentados. ¿Cuál es la motivación real para afirmar ese dato falso? No corresponde a ninguna lógica; más bien, una posibilidad sería que encaja con la interpretación de utilizar dicho principio del patriarcado: “el fin justifica los medios”.
No es la primera vez que esta desinformación se amplifica sin contraste y sin la mínima verificación. La periodista responsable de ese programa, en su pasado, documentado todavía en línea, había ensalzado a un señor condenado por grabar un video pornográfico de una menor, hecho que ya había sido publicado en la prensa antes de su alabanza, y que posteriormente volvió a ser condenado por delitos sexuales contra menores, siendo reincidente y documentado de nuevo por la prensa. A día de hoy, la ausencia de rectificación (sigue existiendo dicha alabanza en línea) contrasta de manera contundente con que se autodenomine defensora del feminismo señalando a presuntas víctimas de abusos.
Por otro lado, según las fuentes consultadas desde el entorno de la autodenominada Asamblea Feminista UB, se afirma que no hay denuncias falsas y, al mismo tiempo, dicen que una mujer de CREA hizo una denuncia falsa; al menos una de las dos afirmaciones es incorrecta.
Ser feminista es defender la verdad, por tanto cuando los datos contradicen afirmaciones públicas, es necesario clarificar y no tolerar ninguna mentira ni desinformación. La mejora de la vida de todas las mujeres depende de que el debate público se construya sobre evidencias y no sobre desinformación, porque esta acaba perjudicando gravemente tanto a las víctimas como al propio feminismo.
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