Gurlguiding

El Girls’ Attitudes Survey 2025 de Girlguiding, presentado este 23 de septiembre, advierte que la mayoría de niñas y jóvenes del Reino Unido vive condicionada por el miedo al acoso sexual. Según el estudio, que encuestó a más de 2.500 participantes de entre 7 y 21 años, un 68 % ha cambiado su comportamiento cotidiano para sentirse más seguras: desde vigilar su vestimenta hasta evitar salir solas o caminar con las llaves en la mano como medida defensiva.

El informe, en su 17.ª edición, subraya que la misoginia y violencia afecta incluso a las más pequeñas: niñas de apenas 7 años ya expresan temor en espacios públicos. En el ámbito escolar, se reportan comentarios sexistas, insultos y presiones constantes, lo que impacta directamente en la confianza y el bienestar emocional. La organización advierte que “las niñas cargan con un peso que no les corresponde” y reclama un cambio estructural que no delegue únicamente en ellas la responsabilidad de su seguridad.

La dimensión digital tampoco escapa a este patrón: las jóvenes declaran sentirse expuestas a nuevas formas de violencia y vigilancia en línea, lo que intensifica la necesidad de autocensura y auto-protección. Pese a ello, el estudio también recoge señales de resiliencia y solidaridad: más de ocho de cada diez jóvenes entre 17 y 21 años aseguran contar con modelos femeninos inspiradores fuera de su familia, lo que refuerza sus aspiraciones de liderazgo y participación social.

El llamado de Girlguiding coincide con alertas internacionales: la ONU Mujeres ha advertido que la violencia de género constituye un obstáculo global para el desarrollo y la igualdad, mientras que el National Police Chiefs’ Council británico califica la violencia contra mujeres y niñas como “emergencia nacional”. Paralelamente, investigaciones científicas en revistas  han mostrado que la exposición temprana a acoso sexual está vinculada a mayores riesgos de depresión y ansiedad en la adolescencia, con efectos prolongados en la vida adulta.

El mensaje es claro: la seguridad de niñas y jóvenes no puede depender de restricciones autoimpuestas, sino de políticas públicas efectivas basados en evidencias científicas de impacto social, educación en igualdad y un compromiso social que erradique la violencia.  Frente a este escenario, investigaciones focalizadas en el impacto social para lograr prevención de la violencia de género destacan por ejemplo las actuaciones de éxito como  Zero Violence Brave Club (ZVBC),  como actuación que previene el acoso y la violencia al promover la valentía de quienes apoyan a las víctimas y restan atractivo social a las actitudes violentas no permitiéndolas. 

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