El Gobierno británico ha anunciado una definición legal del “abuso basado en honor” (HBA) y formación específica para docentes, policía, trabajo social y personal sanitario, junto a una campaña pública para animar a las víctimas a denunciar. La medida se inscribe en el plan para reducir a la mitad la violencia contra mujeres y niñas y busca homogeneizar la respuesta institucional y cerrar brechas probatorias.

Este tipo de violencia hunde sus raíces en estructuras patriarcales violentas que supeditan la reputación familiar a la conducta —real o percibida— de mujeres y niñas. Incluye desde control y coerción hasta matrimonios forzados, MGF y homicidios, y con frecuencia es tolerado socialmente como mecanismo para “restaurar” normas tradicionales. En el ámbito internacional, la ONU y el Consejo de Europa condenan desde hace años los “crímenes cometidos en nombre del así llamado honor” y recomiendan a los Estados definirlos y prevenirlos de forma específica. 

La práctica es más visible en regiones del sur de Asia, Oriente Medio y parte de África del Norte y Subsahariana, así como en comunidades de la diáspora. En África, prácticas afines como la MGF y el matrimonio infantil siguen afectando a millones de niñas y mujeres: más de 230 millones han sido sometidas a MGF (la mayoría en África), y el matrimonio infantil persiste por normas de “protección” del honor, pobreza y marcos legales insuficientes.

¿Por qué ahora en el Reino Unido? Por un lado, el registro policial de delitos vinculados a HBA ha crecido de forma significativa, reflejando más denuncias y mejor detección. Por otro, organizaciones especializadas alertan de lagunas: el HBA presenta la tasa de condenas más baja entre los delitos señalados en Inglaterra y Gales, lo que respalda la urgencia de una definición legal y formación transversal para intervenir antes y proteger mejor.

Entre las diversas organizaciones, Karma Nirvana es una de las más activas en denunciar este problema social.  Karma Nirvana, organización benéfica con sede en el Reino Unido, fue fundada por Jasvinder Sanghera, superviviente de un matrimonio forzado, y actualmente está dirigida por Natasha Rattu. Desde 1993 acompaña a víctimas de matrimonios forzados y abuso basado en honor, y gestiona la línea nacional de ayuda en esta materia. Su labor se apoya en un equipo multidisciplinar que trabaja junto a fuerzas policiales, docentes, personal sanitario y comunidades locales para visibilizar este tipo de violencia y ofrecer apoyo directo a las personas afectadas (Karma Nirvana).

En su informe más reciente, elaborado a partir de datos de la Fiscalía de la Corona (CPS) 2024/25, la asociación denuncia que el abuso basado en honor registra la tasa de condena más baja entre los delitos clasificados en Inglaterra y Gales: solo un 48,4 % frente al 53 % en matrimonios forzados y el 75 % en abuso doméstico. Entre las principales causas destacan la retirada de víctimas o testigos (24,2 % de los casos) y lagunas probatorias (22,1 %). Karma Nirvana advierte que sin una definición legal clara y sin que el “honor” sea considerado un factor agravante en las sentencias, las víctimas continuarán desprotegidas y la mayoría de los casos quedará impune.

 

 

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