La violencia contra niños, niñas y adolescentes, especialmente la explotación y abuso sexual en línea (OCSEA), es una preocupación global creciente. Sin embargo, a pesar de su prevalencia, la investigación en este campo es limitada y a menudo no se centra específicamente en la discapacidad como factor de riesgo elevado de experimentar OCSEA.

En consecuencia, el artículo Online Child Sexual Exploitation and Abuse of Children and Adolescents with Disabilities: A Systematic Review, publicado en la revista internacionalDisabilities’, identifica a través de una revisión sistemática de la literatura científica, la prevalencia, naturaleza y factores de riesgo asociados con la OCSEA en niños, niñas y adolescentes con todo tipo de discapacidades. La revisión sistemática sintetizó estudios relevantes siguiendo la Declaración PRISMA para minimizar el sesgo.

En cuento a la prevalencia, los hallazgos proporcionaron información sobre la edad, el género y los tipos de discapacidades de las víctimas. Se encontró que la OCSEA afecta a niños y niñas desde los 6 o 7 años hasta la adolescencia tardía, siendo particularmente vulnerables en la adolescencia temprana (12-15 años). Tanto niños como niñas son víctimas, incluyendo jóvenes LGBTQ, con una alta prevalencia en casos de discapacidades físicas, cognitivas e intelectuales.

Los estudios que examinan la naturaleza de OCSEA, subrayan que quienes perpetran esta violencia pueden ser hombres y mujeres de diferentes edades. Las plataformas más empleadas para el contacto inicial fueron las redes sociales (50%), seguidas de WhatsApp (25%), sitios de citas (15%) y videojuegos (10%). Los tipos de delitos incluyen grooming, ciberacoso, sextorsión y pornografía de venganza. Los perpetradores incluyen familiares, educadores, personas religiosas, pares, vecinos, individuos de confianza y conocidos en línea. Las técnicas empleadas para manipular a las víctimas incluyen engaño, coerción, corrupción, ciberacoso, sexting, sextorsión, grooming y alteración digital de imágenes.

Para los factores de riesgo asociados, los hallazgos sugieren que el aislamiento social puede contribuir a la vulnerabilidad de esta población y la falta de supervisión parental es un factor de riesgo significativo. Los daños psicológicos incluyen aislamiento social, retirada de las redes sociales y angustia emocional. La baja autoestima, las dificultades para formar relaciones y las tensiones familiares también aumentan la susceptibilidad a la OCSEA. Los niños y niñas con discapacidades intelectuales enfrentan desafíos adicionales para reconocer y reportar el abuso, agravados por problemas de comunicación y comprensión del consentimiento.

En resumen, al comprender la prevalencia, la naturaleza y los factores de riesgo de esta población, la futura investigación puede avanzar en sus conocimientos en este sentido para ayudar en la prevención e identificación de la OCSEA de niños, niñas y adolescentes con discapacidad. Los y las responsables de políticas, la comunidad educativa y las organizaciones de apoyo deben colaborar para aplicar estrategias específicas que mejoren la conciencia de las familias sobre los posibles riesgos online, proporcionen un apoyo integral a la salud mental y aborden las actitudes sociales más amplias que contribuyen a la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes, en particular con discapacidades, en espacios en línea.

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