Esta semana se publicaban los resultados alarmantes de último estudio de Ofsted, un organismo de control de la escuelas en Reino Unido, sobre el acoso y la violencia sexual que sufre la infancia por parte de sus iguales. Entre las razones que han motivado el estudio, están los miles de testimonios publicados en la web “Everyone’s invited” abierta a visibilizar los abusos y violencia sexual, muchos de los cuales sonde menores y se generan en el entorno escolar. Una realidad que también preocupa por el contraste existente entre el alto número de testimonios y la baja denuncia (BBC).

El informe se ha desarrollado a partir de la visita a treinta escuelas estatales e independientes y dos centros de educación superior, en los que se habló con más de 900 jóvenes sobre acoso sexual. Entre sus resultados se muestra que las niñas y las adolescentes son quienes sufren el acoso y la violencia sexual en mayor medida y de manera muy generalizada. Uno de los datos que ofrece es que algunas chicas pueden llegar a recibir acoso sexual de hasta 11 chicos por noche, que les piden imágenes explicitas de contenido sexual. Además denuncian que los chicos no aceptan un “no” por respuesta y que existe un alto nivel de coacción que les acaba influyendo en la manera de percibir esta situaciones que llegan a ver como normales. Según cuenta una chica, “eso es lo que se espera, eso es estar en una relación o eso es el amor”. 

El informe también muestra que nueve de cada diez chicas han sufrido insultos sexistas o han recibido fotos o vídeos explícitos de contenido sexual no solicitados por parte de chicos. Una de las chicas cuenta que cuando iba a la escuela llegó a recibir entre 50 y 60 imágenes de este tipo a pesar de no querer verlas. El 64% había recibido tocamientos no deseados “muchas veces” o “a veces”. Ante toda esta violencia sexual, afirman que la afrontan sin apoyo y con una falta de competencia sobre cómo gestionarlas.  

Este informe es importante, y quizá se debería desarrollar en todos los países, ya que la OMS desde 2016 viene demostrando el aumento de la violencia de género en la adolescencia a nivel global. La investigación también lo viene señalando desde hace más tiempo, como es el caso de la socialización preventiva de la violencia de género, que está desarrollando un amplio cuerpo científico que documenta esta realidad, y analiza la existencia del discurso coercitivo que predomina en la adolescencia y actúa de manera desproporcionada en estas edades presionando a las chicas a tener relaciones con un tipo de chicos que abusan de ellas, las coaccionan y desprecian, lo cual puede ser el inicio de tener relaciones que comporten violencia de género más tarde. 

Según esta línea de investigación, la escuela juega un papel clave ya que, si se dota a toda la comunidad educativa, tanto profesorado, alumnado como familias, de herramientas eficaces para detectar y rechazar este tipo de comportamientos, se conseguirá que nadie robe a ninguna chica la libertad a elegir las relaciones que ella quiera tener, con quien quiera y cuando quiera. 

 

Secciones: subportada