El pasado lunes, la ONU emitió un informe recordando a Sudáfrica que no abordar la violencia de género es una violación de los derechos humanos, citando como elemento grave los bajos niveles de enjuiciamiento y condena por las denuncias que se presentan. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) visitó el país en septiembre de 2019 para realizar una investigación confidencial sobre las denuncias planteadas por organizaciones de la sociedad civil.

Los resultados concluyen que muchas mujeres y niñas en Sudáfrica, particularmente en áreas rurales, son víctimas de prácticas nocivas como el matrimonio infantil, el secuestro para el matrimonio (“ukuthwala”) y la poligamia o uniones polígamas, que a menudo dan lugar a violencia de género.

La CEDAW descubrió que quienes denunciaron a su abusador a menudo no obtuvieron la protección que necesitaban. Las cifras oficiales muestran que de casi 144.000 solicitudes de órdenes de protección en 2018-2019, solo se concedieron alrededor de 22.200. En muchos casos, la orden de protección solo requería que el abusador durmiera en una habitación diferente, en la misma casa.

El informe pone la alarma en las edades, denunciando que la violencia que sufren las mujeres en el país se inicia en edades muy tempranas. Los expertos destacaron el sufrimiento sustancial que experimentan las mujeres y niñas frecuentemente expuestas a la violencia doméstica, incluida la violencia sexual, desde una edad muy temprana. 

Además, el comité destacó la ausencia de refugios estatales para mujeres y sus criaturas, y agregó que Sudáfrica “no puede eximirse de su obligación de garantizar protección y asistencia a las víctimas de la violencia de género delegando la prestación de esos servicios en refugios administrados por ONG sin darles apoyo económico. El informe incluye 34 recomendaciones de acción como, por ejemplo, una aplicación efectiva de la ley, políticas que garanticen un acceso adecuado a la justicia, servicios de protección y apoyo a las víctimas, y medidas que desmantelen las actitudes patriarcales y los estereotipos discriminatorios que legitiman la violencia de género.

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