Hay personas que luchan por la justicia durante toda su vida. Así es la activista Núria Marcet. Esta vecina barcelonesa ha sido monja, cooperativista en una entidad gitana y enfermera en el Hospital Vall d’Hebron. Ahora, a sus 91 años, acude en su silla de ruedas para frenar los desahucios en el Barrio Gótico de Barcelona. 

Ella misma explica a elDiario.es cómo cada semana acude a frenar desalojos en el distrito porque todos son injustos, pero hay algunos especiales, como el de la mañana de la entrevista, porque ha acudido a frenar el de su amiga Kris. 

Es habitual que se produzcan varios desahucios cada día en el turístico barrio barcelonés. Pero también lo es que muchas personas se unan para resistir y defender que todos y todas podamos tener una vivienda digna. 

A su edad, Núria Marcet es una de las activistas más veteranas y apreciadas entre sus compañeras de lucha. Durante años ha acuddo andando cada semana a las convocatorias de la asociación ‘Resistim el Gòtic’ y desde que el año pasado se cayó acude en silla de ruedas acompañada por amigos que quieren ayudarla y pasar la mañana junto a ella. 

Marcet, que llegó al barrio en los años 80, comenzó en el activismo antidesahucios mediante la Asociación de Vecinos del Barrio Gótico, muy centrada en los últimos años en ganar equipamientos públicos frente al boom turístico, pero sólo es un episodio más en una vida de lucha. Nació en Terrassa en 1930, de muy joven entró de monja en la Congregación de María Reparadora, tras casi 20 años decidió que ese no era su lugar y dejó los hábitos. Se fue a vivir al Camp de la Bota, un barrio de chabolas hoy desaparecido. En este lugar formó una cooperativa de artesanía en la que trabajaba con personas gitanas. Cuando desmantelaron el barrio comenzó a estudiar enfermería, estuvo en el Hospital Vall d’Hebron durante la época de la transición y viajó varias veces a la India.

La mañana de la entrevista, en que ha acudido a frenar el desahucio de su amiga Kris, continúa avanzando pero nadie se rinde. Finalmente, la comitiva judicial llega pasadas las 14.00 y, tras una breve charla con todas las partes, se suspende el lanzamiento. Todas las personas involucradas lo celebran y Nùria Marcet explica cómo todo ha merecido la pena y que la vida es así de sencilla, consiste en no aceptar las injusticias.

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