La trata con fines de explotación sexual es un problema global de extrema gravedad que viola de forma flagrante los derechos humanos más básicos. Aunque cada vez tenemos más datos, la información actualmente disponible sobre las niñas y mujeres víctimas en todo el mundo sólo muestra una parte del panorama. Las evidencias  que aportan investigaciones como la del proyecto TRATA: Trayectorias vitales que alejan o acercan a los procesos de trata de explotación sexual coordinado por Lidia Puigvert (2012-2015) muestran cómo es fundamental que todas las personas estemos sensibilizadas con esta realidad porque así podremos actuar para erradicarla. Esto es fundamental porque la trata es un problema que forma parte de nuestros entornos más cercanos, no algo ajeno ni aislado. 

Un caso que ilustra este hecho es el que recientemente ha ocurrido en Cuenca, según informa PeriodícoCLM. La denuncia de una mujer que logró escapar del club donde era explotada ha posibilitado que se cierre y que el dueño haya sido detenido acusado de un delito de trata de seres humanos.

Esta red se aprovechaba de la situación de vulnerabilidad de mujeres en Paraguay engañándoles con falsos contratos laborales en España para, a su llegada, ser forzadas a prostituirse bajo el pseudoargumento de reducir una “deuda” con sus captores. 

El modus operandi utilizado por estos explotadores no es algo anecdótico. Como ya ha demostrado la investigación científica, su forma de funcionar es aprovecharse con engaños y coerción de las mujeres y niñas más vulnerables de cualquier parte del mundo para después comercializar con ellas. 

Asimismo, esta investigación también ha identificado varios elementos y oportunidades para afrontar  los retos generados por la trata: son necesarias medidas de prevención primaria que aumenten la viabilidad económica de los grupos sociales en riesgo; también resulta fundamental que se pongan en marcha programas que aseguren trayectorias educativas exitosas para las niñas en sus lugares de origen y, como se mencionaba al principio, sensibilizar a las personas sobre esta realidad en sus entornos. 

Lo que tienen en común estas medidas es que, en mayor o menor grado, nos involucran a todos y a todas. Se lo debemos a las supervivientes como la protagonista de esta noticia, que con su valentía ha logrado desarticular la red que la explotaba a ella y a más mujeres. 

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