Enfermeras. Web Consejo Internacional de Enfermeras

“No vamos a derrotar la pandemia como naciones individuales. Necesitamos combatirla como un solo mundo.” Es así como defienden desde el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) cómo tiene que ser la suministración de las vacunas contra la COVID-19 para que se priorice la vacunación de las personas más vulnerables en las sociedades, así como del personal de enfermería y sanitario fundamental, y que se ignoren las fronteras nacionales. Con este posicionamiento quieren dar apoyo a la Declaración sobre la Equidad en las Vacunas de la OMS e instan a todos los gobiernos a reunirse y actuar para que se cumpla el objetivo de que en los 100 días primeros de este año se lance la vacuna de manera equitativa en todo el mundo  (Euronews).  

 

Se trata de un pronunciamiento que acompañan con datos extraídos de una encuesta dirigida a Asociaciones Nacionales de Enfermería de 54 países de todo el mundo, que evidencian una marcada línea divisoria entre países de renta alta y los de renta baja, lo cual puede generar la amenaza de posibles caldos de cultivo para nuevas cepas. Muestran que el 88% de los países que han empezado a suministrar la vacuna son de renta alta o media-alta. Y de los ocho países de renta baja o medio-baja encuestados en África, ninguno ha comenzado la vacunación de enfermeras, ya que hasta ahora casi dos tercios de las naciones del mundo aún no han puesto en marcha sus programas de vacunación. 

 

Advierten de la necesidad de vacunar a las enfermeras de todo el mundo como grupo prioritario, formado principalmente por mujeres, porque salvará muchas vidas, incluidas las de las propias enfermeras. Annette Kennedy, presidenta de CIE, afirmó que protegerlas es tan importante como proteger a los y las pacientes a los que prestan servicio. Hasta el día de hoy, millones de enfermeras han sido infectadas con coronavirus y más de 2.700 han muerto, según el CIE. 

 

Que el virus Covid-19 no conozca fronteras quizá sea la representación más actual del mundo globalizado en el que vivimos y que, como todo, también trae cosas buenas, pues brinda la oportunidad de actuar desde una perspectiva global en pro de la mejora de todas las naciones, rompiendo desigualdades y luchando por un mundo mejor en el que nadie se quede atrás. 

 

Aunque, como señalan desde CIE, “Se mire como se mire, desde la salud, desde el argumento moral o desde el argumento económico, tener vacunadas a las enfermeras y personal sanitario a nivel mundial a finales de este año debería ser una prioridad si no queremos seguir viviendo con restricciones en nuestras vidas”, y, sobre todo, perdiendo vidas. 

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