A finales de enero, Geraldine Matchett, la co-CEO y miembro del equipo directivo de la empresa científica de nutrición, salud y sostenibilidad DSM, hablaba para CNBC sobre la relación entre el cambio climático y los sistemas alimentarios, siendo estos tanto parte de la causa del cambio climático, como sus víctimas. Según Matchett, “alrededor de un 25% de … gases de efecto invernadero provenientes del espacio de la agricultura y la comida”. Para hacer frente a este problema y superar los retos a los que la agricultura se enfrenta como consecuencia del cambio climático, Matchett remarca la necesidad de la innovación tecnológica.

En este sentido, Matchett se muestra optimista, ya que la innovación tecnológica existente puede y está contribuyendo a solucionar el problema. Y es que, como explica, a pesar de ser un tema de gran urgencia, el hecho de que cada vez se hable más de su importancia contribuye a que se creen y utilicen estas tecnologías. Por ejemplo, más adelante este año se celebrará la conferencia COP26 sobre cambio climático de las Naciones Unidas, donde Matchett espera que se hable del tema.

Un ejemplo de cómo la agricultura se puede, y ya se está transformando para contribuir a superar el cambio climático y al mismo tiempo beneficiarse de esta transformación es el proyecto Cauca Climate-Smart Village en Colombia. Ana Maria Loboguerrero, directora de investigación de políticas globales del Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CGIAR), explicaba que el proyecto Cauca está demostrando cómo los y las agricultoras junto con los y las investigadoras, están creando las prácticas y la tecnología que, al mismo tiempo que aumentan la productividad y la seguridad alimentaria, ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este tipo de proyectos demuestran la gran contribución que la agricultura puede hacer y ya está haciendo a la sostenibilidad medioambiental.

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