Enero es el mes dedicado a crear conciencia sobre el stalking en EE.UU. Un problema que sólo en este país afecta a más de 6 millones de personas cada año. A propósito de ello, la Red Nacional para poner Fin a la Violencia Doméstica (NNEDV por sus siglas en inglés) ha publicado un artículo en el que conecta la violencia doméstica con el stalking. Según NNEDV el stalking es un tipo de acoso muy concreto y consiste acechar a alguien o mostrar conductas reiterativas no deseadas hacia esa persona que tienen como objetivo vigilarle, monitorearle, amenazarle y en último lugar, mostrarle una serie de comportamientos como: 

  • Comunicarse de manera tenaz por teléfono, mensajes de texto o redes sociales
  • Enviar regalos o artículos no deseados
  • Aparecer reiteradamente en su casa o cualquier otro espacio que frecuente con asiduidad
  • Seguirle en persona o a través de la tecnología
  • Dañar intencionalmente alguna propiedad suya
  • Amenazar a alguien de su círculo como pueda ser un familiar, amistades o mascotas

Como cualquier situación de acoso, puede afectar gravemente y de forma muy diversa a las víctimas. La investigación demuestra cómo, entre otras consecuencias, aumenta el riesgo de homicidio. 

NNEDV denuncia que actualmente existe un discurso creado por medios de comunicación principalmente en el que se dota de atractivo a esta práctica, haciendola parecer deseable e incluso una conducta propia de una persona que está enamorada y advierte del peligro que supone confundir estas conductas y pensar que se trata de prácticas inofensivas ya que cuanto más normalicemos y aceptemos este tipo de mensajes, más difícil será para quienes lo están sufriendo identificar que se trata de acoso on line e igual de importante que se les crea si lo cuentan y se les dé el apoyo que necesitan.

Por este motivo, la agencia pone a disposición de todas las personas interesadas diversidad de herramientas con el fin de hacerle frente y ayudar a las víctimas. Algunos ejemplos son el Proyecto Safety Net o la app Tech Safety y recuerda que una relación saludable debe ser aquella que se base en la confianza mutua, el respeto y permita a las personas sentirse seguras y cómodas en sus vidas, excluyendo de la misma cualquier “acecho” posible.

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