En la situación de crisis sanitaria en la que nos encontramos, las personas dedicadas a proporcionar atención médica tienen un papel clave en la mejora de la salud de las personas y, entre ellas, las enfermeras juegan un rol principal. La pandemia de COVID-19 ha planteado nuevos desafíos sociales y de salud relacionados con la escasez y el déficit de recursos. En una situación de falta de recursos, lamentablemente en algunos países se empezó a plantear el debate de a quién proporcionamos los pocos recursos que tenemos o, dicho de otra manera, ¿qué vida vale más? En este sentido, el edismo ha sido un factor relevante. La discriminación por edad tiene un impacto negativo muy fuerte en las personas mayores y en toda la sociedad ya que representa un factor determinante de las desigualdades sociales y de salud. 

En estas difíciles circunstancias, se han suscitado discursos excluyentes y discriminatorios contra las personas mayores. Así lo evidencia el estudio How Much Is One Life Worth? The Right to Equity Healthcare for Improving Older Patients’ Health Infected by COVID-19,  publicado en la revista Sustainability, que recopila evidencias sobre las experiencias de asistencia sanitaria hospitalaria de las personas mayores infectadas por COVID-19 durante el brote pandémico en España y analiza elementos que han influido positivamente en la percepción de salud y bienestar de los pacientes mayores. 

A nivel metodológico, se llevaron a cabo nueve entrevistas cualitativas en profundidad, todas ellas en la ciudad de Madrid (una de las regiones españolas más afectadas por la pandemia), con personas mayores hospitalizadas y recuperadas del COVID-19, familiares de pacientes ancianos infectados por COVID-19 y con enfermeras que atendieron a pacientes mayores infectados. 

Los hallazgos muestran las experiencias desafiantes que enfrentaron las personas mayores que fueron hospitalizadas por COVID-19, sobre todo en el peor momento de la pandemia. Como por ejemplo, un médico que llamó a la hija de un paciente de 72 años preguntando si su padre tenía o no una vida productiva, para acabar de decidir si tendría acceso a la unidad de cuidados intensivos. Se necesita más investigación para superar la discriminación por edad presente en la sociedad y, sobre todo, que cualquier acción que se lleve a cabo, y más para hacer frente a una pandemia, esté basada en evidencias científicas, siguiendo los derechos humanos. 

Si  bien se necesita más investigación para superar la discriminación social por edad, cualquier acción que se lleve a cabo para hacer frente a una pandemia debe estar basada en evidencias científicas y debe cumplir las exigencias de los derechos humanos. 

Por el otro lado, el estudio también muestra la relevancia de aspectos transformadores relacionados con las relaciones familiares, acciones solidarias y cuidados humanizados que superaron la discriminación por edad, favoreciendo la atención social y equitativa para las personas ancianas. Por ejemplo, en uno de los pisos centrales de un hospital, las enfermeras construyeron un mural gigante de corazones con los nombres de los pacientes que vencieron al COVID-19 escritos en los corazones, como mensaje de homenaje, creación de sentido y esperanza para la comunidad hospitalaria y para la sociedad.

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