El Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE por sus siglas en inglés) ha publicado su Informe de igualdad de género 2020: Digitalización y el futuro del trabajo.  El informe que mide de 1 a 100 puntos cada una de las 8 áreas de análisis aporta información global de la situación de la igualdad en la Unión Europea, así como información individual de cada uno de los países. 

Entre los principales hallazgos del informe, se establece que la Unión Europea en su conjunto puntúa 67,9 sobre 100 por lo que alcanzar la igualdad sería una realidad en al menos 60 años “lo que demuestra la urgente necesidad de avanzar en todos los Estados Miembros”. Con un avance de sólo 0,5 puntos desde 2017 y 4,1 puntos desde 2010. 

A nivel individual, los estados miembros que puntúan mejor son Suecia, Dinamarca y Francia. Los que más han mejorado son Italia, Luxemburgo y Malta, cada uno de los cuales ha ganado unos 10 puntos desde 2010. Grecia, Hungría y Rumania van a la zaga del resto.

En los distintos ámbitos analizados, se ven avances y retrocesos. Un ejemplo es que, en casi todos los Estados, el equilibro entre los géneros en la toma de decisiones y las políticas, representan el motor de cambio aportando el mayor porcentaje avance. En cambio, en el ámbito del trabajo, es donde se ven menos avances; se han reducido los trabajos de tiempo completo en quince de los estados y solo ha mejorado en ocho. Las desigualdades empeoran en los grupos vulnerables, incluidos las familias monoparentales, las personas migrantes y las personas con baja cualificación académica. 

El informe repasa también los ámbitos del conocimiento, el tiempo, la salud, el poder, las desigualdades intersecciones, la violencia y el dinero. En cada uno de estos ámbitos es posible identificar que queda mucho por hacer, pero también se establecen herramienta y líneas para que se puedan mejorar y desarrollar políticas públicas que cambien esta situación y que mejoren la realidad de las personas, especialmente de las mujeres. 

Como se explica en las palabras su declaración de intenciones expresa que: “El Índice de Igualdad de Género […], como herramienta de supervisión de la igualdad de género de la UE, desempeñará un papel crucial en la evaluación de estos impactos y en la aportación de pruebas a los responsables políticos en los próximos años. Los informes anteriores del Índice nos muestran cómo las políticas de los Estados Miembros tras la crisis financiera mundial afectaron a la igualdad de género, a menudo en detrimento de las mujeres. Podemos aprender del pasado para asegurar que las medidas de recuperación después de COVID-19 no dejen a nadie atrás.”

Como se ha evidenciado en tantos otros artículos e informes es imprescindible que la igualdad de género sea intencionada desde la sociedad civil, pero sobre todo debe hacerse parte de las políticas de cada país, para que en el futuro sea una realidad consolidada que permita prevenir los efectos que, por ejemplo, tienen las crisis sociales, económicas o sanitarias en el empeoramiento de las condiciones de vida de las mujeres. 

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