Comittee for Children. Web

Comittee for Children es una organización sin ánimo de lucro con sede en Seattle, EE.UU., que trabaja desde hace más de 40 años para proteger a las niñas y los niños del abuso sexual infantil. Aunque sus comienzos se sitúan en el impulso y la ayuda a las comunidades para que sean contextos que brinden su apoyo y protección a los niños y niñas que han sido víctimas de trata, a lo largo de este tiempo el trabajo de  la organización, ha ido ampliándose hacia la prevención de la violencia en la infancia.

En la base de su trabajo y las actuaciones que implementa sitúan un sólido cuerpo de evidencias científicas que demuestran la relevancia de la prevención. Debido a ello, la entidad ha desarrollado una poderosa estructura para abordar diversos factores que pueden contribuir a que los niños y las niñas crezcan con seguridad, tengan éxito y prosperen en un mundo pacífico y, a su vez, contribuyan a que esto sea posible cada vez para más familias, escuelas y comunidades. Un ejemplo de ello son las actuaciones que giran en torno al aprendizaje socioemocional basado en las evidencias científicas. 

Committee for Children implementa sus programas en 70 países y ha alcanzado los 14 millones de niños y niñas en todo el mundo cada año, siempre a través de un férreo compromiso con la investigación, las políticas y las iniciativas que promuevan la seguridad y el bienestar de la infancia. 

Esta estructura es fruto de la extensión en torno a cinco bloques que son el aprendizaje socioemocional, la prevención del bullying, la protección infantil frente a los abusos sexuales y la investigación. 

Para la organización, la investigación no sólo es la base sobre la que fundamenta su trabajo, sino que también es importante a la hora de evidenciar y demostrar sus resultados y beneficios. En cada uno de estos bloques temáticos de Committee for Children, se muestran evidencias del avance y las mejoras que su puesta en marcha ha supuesto. Un dato, en el caso de Second Step, el programa que la organización implementa en las escuelas sobre educación socioemocional y prevención del acoso escolar basado en evidencias, es la reducción en dos años de más del 50% de las denuncias que llegan a la oficina de los estudiantes sobre bullying, tal y como atestigua el director del centro educativo Wes Moreland. Otro de los medios a través de los que se va recogiendo su impacto son  diversos informes, datos y reconocimientos varios que han ido publicando. En ellos se muestran datos que llaman la atención como, por ejemplo, que cada millón de dólares invertido en sus programas de educación socioemocional basada en la evidencia, se traducen en 11 millones de dólares.

Sin embargo, el impacto y el rendimiento económico de las inversiones tanto en este tipo de iniciativas como en materia de investigación no lo son todo. Ampliando a otros contextos, también, así ocurre cada vez más en el caso de la investigación financiada por la Unión Europea, cuya preocupación, tanto de parte de las instituciones como de la ciudadanía por el desarrollo de proyectos que devuelvan mayores beneficios sociales de los que se invierten, es cada vez mayor. Ello incluye el factor económico, por supuesto, ya que es importante medir cuánto rinde cada euro invertido en la ciencia, pero este no es el único aspecto que mejora la vida de las personas, y la ciencia debe estar al servicio de esto último. Ahora sí existen investigaciones que muestran y analizan cómo superar este enfoque y dan claves para medir cada vez mejor y con más precisión el impacto social de la investigación en ciencias sociales y humanidades desde una perspectiva mucho más amplia y profunda que, en este sentido, han dado un salto histórico en el avance y desarrollo social. 

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