En Reino Unido ha llegado el momento MeToo a la cultura que rodea el entorno de la industria de la comedia, destapando la normalización de un acoso sexual grave, tanto en el ámbito privado como en el público. Una realidad que empieza a hacerse insostenible, según denuncian algunas mujeres, que a pesar de amar su trabajo se enfrentan continuamente a situaciones no deseadas, que incluso las ponen en peligro. 

Según las denuncias que recoge The Guardian de mujeres artistas que tratan de abrirse camino en el mundo de la comedia, se trata de una industria dominada por hombres. Esto las sitúa no solo en desventaja sino también expuestas a sufrir acoso sexual y coacciones continuas tanto arriba del escenario, donde pueden llegar a ser humilladas, acusadas de no ser suficientemente graciosas o incluso sufrir agresiones sexuales. Agresiones sexuales y sexismo que a menudo son justificados bajo el humor. Como también lo sufren detrás del escenario, donde los desequilibrios de poder y las condiciones de trabajo, como trabajar hasta altas horas de la noche, el consumo de alcohol o tener que viajar con extraños, pueden agravar los problemas.

Además, acusan que carecen de estructuras de recursos humanos o sindicatos donde poder acudir cuando sufren acoso sexual o abuso. Asimismo, la ley del silencio que impera es una importante barrera, ya que hablar de estas conductas inapropiadas significaba perder el trabajo, ser considerada como persona problemática o sufrir acoso en las redes sociales. 

Pero la suspensión del circuito de la comedia en vivo por la pandemia parece ha tenido una repercusión positiva con la creación de un nuevo organismo de la industria, Live Comedy Association. En junio estableció un grupo de trabajo para abordar la “mala conducta sistémica”. En su web proporcionan una lista de recursos, así como está redactando un código de conducta para las personas afiliadas y está investigando cómo los espacios, promotoras y productoras podrían crear políticas sobre el acoso sexual concretas para hacer que las noches sean más seguras. 

Los clubes de comedia de Stand en Glasgow, Edimburgo y Newcastle se encuentran entre los primeros en anunciar nuevas políticas contra el acoso. Además se han comprometido a no reservar nunca bolos que se hayan comportado de manera inapropiada, y comenzarán a emitir un código de conducta para los y las artistas y el personal. 

Ante todas estas iniciativas, la comediante Pritchard-McLean añade “Me encantaría que los clubes de comedia tuvieran una marca de seguridad que diga que tienen un protocolo de acoso sexual”. También la comediante Magliano se está asesorando para crear un grupo de apoyo para supervivientes “un espacio seguro y confidencial para que la gente hable … y sepa que no están solas ni solos”.

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