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Los datos recogidos hablan de 900 niñas y mujeres reportadas como desaparecidas entre el 16 marzo y el 30 de junio, meses de confinamiento, en Perú. Sin embargo, no hay un registro que permita actualizar la información y saber qué ha pasado con ellas. 

“Las cifras son realmente alarmantes”, dijo Isabel Ortiz, comisionada de derechos de la mujer en la Defensoría del Pueblo, un organismo independiente que supervisa los derechos humanos en Perú a la Fundación Thomson Reuters. De estas denuncias 606 corresponden a niñas y 309 a mujeres, pero debido a la falta de registros actualizados no se sabe a día de hoy estas mujeres han sido encontradas, vivas o muertas, o si son víctimas de delitos, y es por esto que aboga por la creación de un registro nacional que centralice la información y que permita rastrear la relación que podría haber entre las desapariciones y delitos violentos como tráfico sexual, violencia de género o femicidio.

“En algunos casos, es el autor del delito quien ha denunciado la desaparición de una mujer”, dijo Ortiz, y un registro nacional de personas desaparecidas permitiría cruzar la información con otros delitos contra la mujer para ayudar a encontrar a las personas desaparecidas e identificar a los posibles sospechosos, asegura.

Tan alarmante como el número de desapariciones resulta el hecho que los casos sigan en aumento. La semana pasada, el Ministerio de la Mujer de Perú dijo que 1.200 mujeres y niñas habían sido reportadas como desaparecidas durante la pandemia – una cifra más alta que incluía el mes de julio.

La crisis de coronavirus ha afectado al mundo de diversas maneras y sin duda una muy grave ha sido el aumento de la violencia contra las mujeres en muchos países, tanto que, Naciones Unidas ha pedido de manera urgente una acción para detenerlo. Haciendo eco de la urgencia de buscar soluciones, desde UNICEF se han destacado cinco acciones para prevenir y atender el aumento de la violencia de género ante el COVID-19.

La escalada de violencia durante la pandemia tiene como contexto inmediatamente anterior las olas de manifestaciones que se estaban realizando en toda Latinoamérica para reivindicar los derechos de las mujeres a una vida digna, igualitaria y libre de violencia. 

En la región, el machismo afecta la vida de las mujeres en diversas maneras, siendo los femicidios su cara más extrema. La falta de justicia y las dificultades a las que son expuestas las víctimas ha llevado a que en muchos países se realicen Manifestaciones cada vez más diversas y que reflejan la unión de hombres y mujeres igualitarias que luchan para eliminar el machismo de las sociedades y con él todas las consecuencias tan negativas que tiene para niñas y mujeres de todo el mundo, entre ellas para que nunca más tengamos índices de mujeres desaparecidas, asesinadas o victimas de acto tan violentos como la trata. 

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