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En Guatemala, invertir en el empoderamiento económico de las mujeres indígenas es clave para reconstruir el país después de la COVID-19. Desde marzo de 2020 Guatemala ha registrado más de 600 muertes por la COVID-19 y más de 11.000 infecciones. 

En medio de esta crisis, las mujeres indígenas han seguido utilizando sus voces, conocimientos y capacidades para ayudar a sus comunidades y adaptar sus medios de vida. Para reconstruir mejor sus necesidades e inquietudes, pero también su liderazgo, que se se sitúa en el centro de los planes de recuperación de la pandemia.

Según UN Women, para las mujeres la falta de autonomía implica una dificultad para escapar de la violencia. Por esto los planes nacionales y globales se centran en fortalecer las escuelas de formación para mujeres indígenas para ofrecerles mejores oportunidades económicas y, así, autonomía. Impulsar las capacidades empresariales de las mujeres indígenas puede ser transformador para ellas y sus comunidades y, por extensión, para todo el país, y más en un contexto de crisis sanitaria y económica.

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