La valentía de las víctimas de acoso sexual en las universidades y la solidaridad de quienes las apoyan da cada vez más frutos en la lucha contra la impunidad de los acosadores en los centros de estudios.  Hoy se ha publicado la sanción que recibirá un profesor de la Universidad Rey Juan Carlos que acosó a varias alumnas. 

La universidad ha suspendido de empleo y sueldo al acusado durante 13 meses, período tras el que se termina su contrato y que, según ha declarado el rector,  este contrato no será renovado.  Esta sanción finalmente hace justicia a las víctimas quienes denunciaron al docente en octubre del año pasado. 

Sin embargo, a pesar de lo importante que resulta que un acosador sea desvinculado de un centro educativo, este caso ha dejado en evidencia que la Universidad aún no cuenta con un protocolo específico de acoso sexual sino que utiliza uno genérico, aunque la ley exige su existencia desde 2007. Además es lamentable que el departamento de comunicación, donde ejercía el profesor sancionado, no se haya posicionado tajantemente en favor de las víctimas.

La universidad ha comunicado que se votará un protocolo específico para los casos de acoso sexual y que será  puesto en la agenda pública de la universidad para que sea reconocido por todas las personas que forman parte del centro de estudiantil. 

Este avance no habría sido posible si el actuar valiente de las estudiantes y el apoyo de la profesora que las animó a hacer la denuncia. La existencia de protocolos claros y de acciones rápidas en favor de las víctimas son imprescindibles para  que se rompa la ley del silencio, que la verdad salga a la luz y cada vez más las universidades se transformen en espacios libres de violencia. 

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