Las personas kenianas hablan sobre el divorcio de manera más abierta que nunca. Pero las mujeres aún tienen dificultades insuperables cuando intentan reclamar bienes matrimoniales después del divorcio. Human Rights Watch descubrió y publicó que el proceso para dividir esta propiedad discrimina a las mujeres. Según Anne Ireri, directora ejecutiva de la Federación de Mujeres Abogadas en Kenia (FIDA-Kenia), una organización de derechos de la mujer que ofrece asistencia legal gratuita a las mujeres, en los años setenta y ochenta, el divorcio era infrecuente. Las esposas rara vez dejaban sus matrimonios. Líderes religiosos presionaban a las personas casadas para que permanecieran juntas, diciéndoles a las mujeres que solo el matrimonio podría brindarles respeto y estabilidad económica y social para ellas y a sus descendientes. Por eso, muchas mujeres optaron por soportar relaciones violentas para que sus esposos continuasen cuidando económicamente a sus hijas e hijos.

Según apunta Human Rights Watch cada vez se habla más abiertamente del divorcio y de las relaciones violentas y los matrimonios lo que da pie a que personas casadas pongan fin a sus matrimonios. Un cambio es que es más fácil para muchas mujeres ganarse la vida fuera del hogar. Aunque no ganan tanto como los hombres, estas oportunidades brindan a muchas mujeres un plan alternativo si eligen salir de un matrimonio infeliz o violento.

Los derechos de las mujeres a la propiedad matrimonial están protegidos por la ley de Kenia. Se trata de cualquier propiedad que los cónyuges adquieren conjuntamente durante el matrimonio. También incluye mejoras de propiedad o propiedad que la pareja usa conjuntamente, como la casa matrimonial. Toda la tierra, bienes heredados, negocios e inversiones financieras, y las pensiones acumuladas durante el matrimonio pertenecen conjuntamente a la pareja si no hubiera limitaciones acordadas antes del matrimonio.

Para algunas mujeres, la mayor parte de su contribución en el matrimonio no es financiera, son las cuidadoras principales de las criaturas, familiares de edad avanzada o con enfermedades y el trabajo doméstico, como cocinar, limpiar, trabajar en la granja y más. Ante los tribunales las mujeres hacen todo lo posible para demostrar sus contribuciones, especialmente hacia los bienes adquiridos durante el matrimonio, sin garantía de que recibirán juicios justos ya que la mayoría se quedan sin nada después del divorcio. 

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