En plena era de la información, el universo online está cada vez en mayor auge. Las redes sociales y las plataformas tienen una mayor relación con los usuarios y usuarias pero, ¿cómo se puede fomentar la verdad, la autonomía y el discurso democrático online?

Recientemente, Phillip Lorenz–Spreen et al. (2020) han publicado un estudio acerca del papel de las ciencias del comportamiento en la determinación del discurso democrático, la autonomía y la verdad en la red. Según el estudio, la relación entre las plataformas y las personas es asimétrica: mientras las plataformas poseen un conocimiento profundo acerca de sus usuarios y usuarias, estos usuarios y usuarias, en cambio, conocen muy poco acerca de la recopilación de sus datos, su uso o su explotación con fines comerciales o políticos.

La razón de este estudio es destacar el papel de la ciencia del comportamiento en encontrar nuevas formas de promover el potencial de Internet para promover sociedades democráticas, precisamente, porque problemáticas globales como las que se están viviendo actualmente necesitan de soluciones colectivas coordinadas. Y qué mejor que esas soluciones están basadas en evidencias.

 

A menudo, la interacción de los usuarios y usuarias está regulada por algoritmos. Estos algoritmos permiten a las plataformas regular el contenido que se les muestra a dichos usuarios. Una de las soluciones que propone el estudio, con el fin de equilibrar la relación entre el algoritmo y la decisión humana, es diseñar e implementar algoritmos más transparentes y que los usuarios y usuarias puedan adaptar estos factores a sus decisiones personales y así recuperar su autonomía. En el caso de las redes sociales, sus interacciones podrían aprovecharse para promover un diálogo democrático diverso y fomentar la inteligencia colectiva. Para ello, claro está, las redes deben ofrecer señales más significativas y de mayor dimensión. Un ejemplo de ello sería que una red social mostrara el comportamiento pasivo, es decir, el número total de personas que se han desplazado por la publicación. Esto contrarrestaría, según dice, el efecto de ‘’falso consenso’’.

Lo interesante de este tipo de estudios son las herramientas de mejora que ofrecen a plataformas y redes y, por tanto, el impacto que causan estas herramientas a la sociedad en conjunto, con las puertas abiertas a la investigación para continuar evolucionando hacia mejor.

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