Las víctimas de violencia de género se enfrentan a una serie de barreras reales cuando intentan acceder a una vivienda segura, refugios o casas asequibles debido a la dinámica de poder y control que se genera en este tipo de abusos y al impacto económico y traumático que de ello se deriva. Algunas de las causas que bloquean este acceso son la necesidad de seguridad y confidencialidad, la inestabilidad económica, las secuelas del trauma o la falta de viviendas asequibles para estas personas en las comunidades.

Sabemos que quienes sufren estos obstáculos con mayor agudeza son las personas más susceptibles de sufrir exclusión social. Así que los programas de vivienda pueden proporcionar servicios esenciales en un momento dado para que quienes sufren violencia de género puedan encontrar esa seguridad y estabilidad que necesitan y dar un paso que es clave para salir de ese círculo. 

La investigación constata que los refugios, albergues o casas de acogida para mujeres, niñas y niños víctimas de violencia de género contribuyen a que aumenten sus esperanzas de cara al futuro, su autoestima y la toma de decisiones propias de cara a alcanzar nuevas metas. También a que sientan menos soledad cuando soliciten ayuda, hablen de sus inquietudes y aprendan sobre las opciones y los recursos que ofrece la comunidad para poder salir adelante. En un estudio comparativo de caso con mujeres víctimas de violencia de género, se comprobó que tras permanecer un tiempo en una vivienda segura y recibir ayuda e intervención por parte de personal especializado, a diferencia de quienes no habían podido acceder a estos servicios, éstas permanecieron hasta dos años sin volver a experimentar violencia.

En este sentido, ya existen proyectos inspiradores como puedan ser Safe Housing Partnerships, que nace gracias al consorcio que forman diferentes agencias gubernamentales en EE.UU. y posibilita la asistencia técnica y de vivienda a un gran número de supervivientes de violencia de género. Actualmente, esta iniciativa está doblando sus esfuerzos por generar herramientas que contribuyan a aumentar la capacidad y los recursos e ir más allá de la orientación que se les suele ofrecer para abordar adecuadamente sus necesidades. Años de experiencia y una sólida investigación respaldan sus actuaciones.

Otro ejemplo, muy novedoso, surgido con motivo del Hackathon #EUvsVirus y aún en una fase incipiente de desarrollo, es la plataforma alemana www.sichere-zuflucht.de que reúne casas y apartamentos que en estos momentos se encuentran vacantes, como refugios para quienes necesitan salir de sus hogares y huir de la violencia. Incluso a pesar del aumento en la demanda de asilo durante el Covid-19, el número de emplazamientos vacíos es mayor si se tiene en cuenta que estos lugares pueden ser desde las propias casas vacacionales o segundas viviendas, viviendas de alquiler u oferta inmobiliaria. Quienes ofrecen la vivienda, ya sean particulares o entidades que se solidarizan, sólo tienen que entrar en la plataforma y registrar su vivienda que quedará inscrita en la base siempre y cuando cumpla con una serie de requisitos. Una vez que sea verificada como refugio para mujeres, recibirá este sello y se podrá acceder al portal. En la web se podrá acceder a una descripción general de los alojamientos ofrecidos. Finalmente, si la persona que lo necesita encuentra un alojamiento que cumple con sus necesidades, puede contactar directamente con el proveedor sin ningún tipo de compromiso por ello. 

Es por todo esto que en un momento como el actual, en el que las recomendaciones de organismos como UNICEF destacan la necesidad de aumentar el número de plazas de refugio para las mujeres y la infancia que tengan que abandonar sus hogares a causa de la violencia, resulta fundamental que se proporcione apoyo a este tipo de servicios. 

Para las personas supervivientes, ya sean adultas o menores, la necesidad de una vivienda segura y asequible es una de las preocupaciones más acuciantes y probablemente de las primeras en bloquear la posibilidad de salir huyendo de la violencia cuando no se tiene dónde ir. Iniciativas como estas, ya sean desde las instituciones gubernamentales o desde movimientos solidarios, juegan un papel que es de crucial importancia para las víctimas en estos momentos. 

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