Estos días es noticia el colectivo Genji Hip Hop por el impacto social y político que está consiguiendo en Senegal respecto a la mejora en la vida de las mujeres. El colectivo, que nació de un grupo de mujeres raperas, trata de promover el empoderamiento femenino hablando abiertamente de temas que afectan a sus vidas. Se definen como un colectivo que con la unión encuentra la fuerza para hacer frente a la discriminación y violencia que viven como mujeres. A través del rap y con sus letras consiguen la voz que les permite romper el silencio y una conexión social con más mujeres. Así es como el rap les abre el camino a denunciar socialmente la violencia que sufren a diario. 

A día de hoy Genji Hip Hop se ha convertido en un colectivo de unas setenta raperas, cantantes, DJ y artistas de grafiti senegalesas. Se formó en 2017 a partir de un grupo creado inicialmente a través de la aplicación WhatsApp para compartir experiencias y noticias. Ahora son una organización social que coordina conciertos y festivales, organiza talleres para mujeres y habla sobre los problemas que tienen como mujeres en el país de África occidental. Juntas se divierten y se apoyan mutuamente mientras abordan los tabúes sociales que vulneran los derechos de las mujeres para luchar contra ellos. Es cantando y rapeando sobre sus relaciones o sobre la violencia que están sufriendo muy de cerca como el matrimonio forzado, el incesto, la violación o la mutilación genital femenina, como están consiguiendo transformar sus vidas y la de muchas más mujeres. 

Este movimiento de Hip Hop se enfoca tanto a nivel local como global. Actualmente su batalla es cambiar la ley sobre la violación en Senegal, que la considera como delito menor, para que sea considerada un delito grave y que la víctima deje de ser juzgada.  Es por ello que han producido una canción sobre la violación y los cambios que se necesitan, con letras que promueven solidaridad, compromiso y un posicionamiento contra la violencia sexual que sufren como mujeres. 

Juntas se enfrentan a la presión, a menudo abrumadora, que sienten para conformarse, algo que en Senegal se define culturalmente como muñ, entendido como la idea de que las mujeres deben soportar en silencio cualquier tipo de violencia, también la sexual. 

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