La violencia de género sigue siendo uno de los problemas más importantes a resolver en el terreno de la adolescencia. La investigación en psicología ha demostrado tanto la prevalencia de la violencia de género entre los jóvenes de todo el mundo como los impactos negativos que dicha violencia tiene en la salud mental y física de las víctimas. La neurociencia también ha demostrado que las relaciones íntimas violentas dañan el cerebro, mientras que las experiencias sociales muy simples pueden cambiar la “arquitectura” del cerebro en un sentido positivo. 

El estudio “Architects of Their Own Brain.” Social Impact of an Intervention Study for the Prevention of Gender-Based Violence in Adolescence”, publicado en la revista Frontiers in Psychology, trata la violencia de género desde la psicología y la neurociencia, aportando investigaciones exitosas en este sentido. Este artículo revisa el impacto social de la psicología en el campo de la violencia de género adolescente e informa sobre el impacto social potencial logrado por un estudio de intervención que consta de siete intervenciones dentro de la línea de investigación sobre socialización preventiva de la violencia de género. 

El programa se dirigió a adolescentes de 15 y 16 años y se centró en apoyar la reconstrucción libre de modelos de atracción mental y afectiva a través del análisis crítico del discurso coercitivo dominante, que vincula la atracción a la violencia. La metodología utilizada fue la comunicativa, que implicó trabajar con un comité asesor desde el inicio del estudio, estableciendo así un diálogo continuo entre las personas investigadoras y los/las participantes. El resultado de este diálogo se utilizó para concretar las intervenciones posteriores. 

Los resultados muestran que el programa contribuyó a elevar la conciencia crítica de las personas participantes con respecto al discurso coercitivo dominante en su vida, proporcionándoles herramientas cognitivas para comprender mejor el pensamiento, las emociones y los comportamientos afectivo-sexuales, tanto propios como ajenos, a favor del rechazo a la violencia. También el estudio muestra un cambio en las preferencias sexuales de las chicas adolescentes para diferentes tipos de hombres. 

Los hallazgos también indican que las intervenciones ayudaron a algunas personas participantes a utilizar el conocimiento adquirido en el proyecto para aconsejar a sus amistades y entornos la reflexión sobre los patrones coercitivos de atracción, la calidad de sus relaciones íntimas y los diferentes efectos de la violencia y las relaciones tóxicas para la salud. De esta manera se demuestra que el cambio hacia relaciones libres de violencia es posible, tanto en las relaciones propias como en las de las demás personas, ya que es positivo el hecho de que los y las adolescentes tengan evidencias científicas a su alcance. 

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