Es muy buena noticia la dimisión de Bosch, Consejero de Acción Exterior del Gobierno Catalán, debido al presunto acoso sexual por parte de su jefe de gabinete. Con demasiada frecuencia, quienes son responsables de una institución mantienen una complicidad, cuando menos pasiva, sin la cual no serían posibles muchos acosos sexuales que se producen en su interior. Habitualmente, esa complicidad tiene como consecuencia no solo la continuidad de los acosos, sino también la revictimización de las víctimas (especialmente de quienes encabezan alguna denuncia) y el acoso sexual de segundo orden contra quienes más las apoyan.

La dimisión de ambos, los acosadores y sus responsables, es imprescindible para disminuir los acosos. Esta vez se ha producido y eso es una gran noticia porque, a diferencia de otras sociedades menos acosadoras, en nuestro entorno no se produce casi nunca. 

Que nadie vea en este artículo ninguna alabanza a una opción política ni una crítica a otras, porque el DF es feminista, es decir, va a favor de todas las personas con prácticas feministas de cualquier opción que sean y contra todos los acosadores y sus cómplices de cualquier opción.

De hecho, el partido y el gobierno donde se ha producido la dimisión son independentistas, pero en ese mismo independentismo existe justo el comportamiento contrario, por ejemplo, en la persona que desde su antiguo cargo institucional defendió al catedrático con más denuncias por presuntos acosos sexuales y atacó duramente a las víctimas y a quienes las apoyaron. 

No tenemos duda que la actual dimisión es un primer paso al que irán siguiendo otros de todas las opciones políticas, independentistas y no independentistas, de izquierdas y de derechas. Las feministas lo estamos logrando, estamos consiguiendo que todas las instituciones vayan cambiando su posición a favor de la igualdad y en contra de la violencia de género.

La Directora de la Oficina contra el Acoso Sexual de Harvard nos dijo en público que allí cualquier persona que desde su cargo no haya tomado partido a favor de las víctimas no puede hacer carrera política.  Aquí todavía no tenemos eso, pero estamos dando pasos que demuestran que, con toda seguridad, lo lograremos dentro de muy poco tiempo, menos de lo que los acosadores y sus cómplices piensan.

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