El pasado jueves, el Senado de la Facultad de Stanford discutió una amplia gama de temas relacionados con la violencia y el acoso sexuales en el campus. Cuando hace unos meses la Universidad de Stanford recibió el informe sobre el grado y tipologías de violencia y acoso sexual en su universidad, desde los más altos poderes de la misma se hizo un comunicado público mostrando su preocupación. Los datos se han facilitado inmediatamente a la comunidad universitaria, pero no solo eso, sino que se han convocado espacios de diálogo abiertos a todas y todos los integrantes, sea cual sea su rol,  para que se puedan contrastar y reflexionar conjuntamente.

Algunas de las alumnas enunciaban en la reunión del Senado:

‘estamos viendo que aproximadamente un tercio de los hombres y mujeres que están experimentando contacto sexual sin consentimiento lo están experimentando con conocidos, lo que demuestra que no se trata solo de ir a una fiesta y engancharse con alguien que acabas de conocer o una experiencia que salió mal, está sucediendo también con personas que conoces, personas en las que confías’.

Las alumnas destacaban expresamente que las circunstancias que condujeron a relaciones y contactos no consensuados por parte del agresor eran muy diversas, según indica el informe. En este sentido alzaban su voz sobre la necesidad de políticas rigurosas y profundas para poder reflexionar y comprender esas circunstancias. Alrededor del 21 % de las y los estudiantes de Stanford ha sufrido algún tipo de acoso sexual que impactó seriamente su vida académica, profesional o social. ‘Debe haber procesos buenos y directos para manejar las denuncias de acoso sexual’ solicitaban las estudiantes.

Otra de las conclusiones contundentes del informe es que el acoso sexual es frecuente en todos los segmentos de la comunidad del campus. Por este motivo, se implementarán programas de formación para la prevención del acoso y la violencia sexual para todos los perfiles de trabajo, incluido el profesorado. Se potenciará especialmente la capacitación en upstander.

La física y actual rectora de la universidad, Persis Drell, expresaba: “Estoy segura de que todas y todos nos preocupamos profundamente por este tema y que no queremos violencia y acoso sexual en el campus, pero esto no es suficiente. Es necesario un cambio de cultura para abordar con éxito este desafío. No llegará rápidamente y no será fácil, se necesita un compromiso por parte de cada estamento de nuestra universidad. El compromiso de todas las partes será necesario si realmente queremos cambiar”

¿Se queda atrás la universidad española en la lucha contra la violencia y el acoso sexual en la academia?

En su último manifiesto, la red de unidades de igualdad de género de las universidades españolas para la excelencia universitaria enunciaba:

la Universidad está llamada a ser un referente de igualdad para toda la sociedad (…) y como referente de igualdad, la Universidad debe constituirse en ejemplo de lucha contra la violencia machista que se pueda dar en su seno, garantizando, además, la protección y reparación del daño a las eventuales víctimas.

Investigadoras de las universidades de Barcelona, Girona y Rovira i Virgili lideraron en 2017 el primer estudio sobre violencia de género en las universidades españolas, desvelando el acoso y la violencia sexual existente. Sin embargo, la visibilización y democratización de los datos, el apoyo a las víctimas y a aquellas personas de la academia que las defienden y protegen, así como los espacios dialógicos para encontrar las mejores soluciones posibles entre todas y todos los que conformamos la academia universitaria, son todavía retos pendientes.

Este cambio cultural que lideran con coherencia y convicción universidades como la de Standford, puede inspirar que en muchas otras alcancemos su valentía y honestidad.

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