La década pasada nos ha dejado una gran aportación: se ha roto la impunidad de la que gozaban los agresores sexuales y sus cómplices. En poco tiempo hemos ido viendo cómo la denuncia pública y la solidaridad han sido las fórmulas para romper el silencio y poner la libertad sexual en la agenda pública desde las voces de las personas que habían sido víctimas o de aquellas que las ayudan.

El año literario en Francia  se inicia con la edición del libro Consentement de Vanessa Springora. A través de la narración, la autora, ha podido desvelar el abuso al que fue sometida por Gabriel Matzneff cuando ella era una niña y él un reconocido escritor de 50 años. De la misma forma, pone el acento en la complicidad de la «intelectualidad» francesa que, no sólo mantenía silencio ante sus agresiones, sino que las justificaba y defendía. 

En 2003 el mismo Matzneff reconoce en su blog (en este momento no accesible)  la autoría del comunicado que firmaron entre otros Simone de Beauvoir, Gilles Deleuze o Jean Paul Sartre. Después de este comunicado, Michel Foucault fue miembro de la comisión que debatiría en el parlamento francés sobre algunos aspectos de la modificación del Código Penal en relación a los delitos sexuales. Las ideas para la eliminación de la edad de consentimiento y la opinión sobre la ley como control social de la sexualidad de todas las personas quedan recogidas en el debate entre M. Foucault, J. Danet y G. Hocquenghem, que fue publicado como La ley del pudor.  ¿Cómo pueden ser referentes de alguna transformación social estos autores y autoras? ¡Desde luego, míos no!

Contrarias a las posiciones cobardes y que sólo benefician a los agresores también encontramos posturas valientes como la de la escritora Denise Bombardier. En el programa Apostrophes de marzo de 1990, uno de los programas más importantes en Antenne 2 de la televisión francesa, la escritora se revelaba ante la descarada justificación que G. Matzneff  hacía ante la opinión pública sobre sus abusos. En este momento el ministro de Cultura, e incluso el presidente Macrón, están pidiendo que se investigue a Matzneff. 

Han pasado más de 30 años para que Vanessa Springora haya encontrado la forma de romper el silencio. Posiciones valientes como la de D. Bombardier ayudan a que las personas que han sido víctimas de acoso y agresiones sexuales puedan elevar su voz, sea cual sea su edad. Por ello es imprescindible seguir promoviendo aquellos resultados que las investigaciones más relevantes nos aproximan y que nos hacen más fuertes posicionándonos al lado de las víctimas y contra los agresores. 

Los agresores y los cómplices saben que se les ha acabado su tiempo. Las personas que defendemos la libertad sexual para todos y todas sabemos que nuestra posición  promoviendo bystander intervention es imprescindible.

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