Las campañas multitudinarias del #Metoo han animado a muchas mujeres de todas las partes del mundo a atreverse a denunciar acoso sufrido o visto. El contexto favorable a las denuncias y a romper el silencio ha empoderado a las mujeres trabajadoras de la empresa de comida rápida McDonald’s a denunciar presuntos abusos sexuales por parte de otros trabajadores.

La demanda contra McDonald’s y su franquicia de Michigan es la última denuncia de abuso y acoso de las empleadas en la cadena. Los abogados que representan a los trabajadores exponen que hay más de 50 reclamaciones y acusaciones de acoso a las empleadas poniendo a McDonald’s en los tribunales y en la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo. En la demanda de la ex empleada de McDonald’s Jenna Ries se expone acoso y violencia contra la trabajadora, que sirve de ejemplo para otras trabajadoras que han sufrido presuntamente malos tratos similares. 

Aunque la gran mayoría de los restaurantes McDonald’s son propiedad de franquiciados, la demanda manifiesta que la corporación tampoco ha logrado abordar el acoso sexual a pesar de que las políticas nacionales apuestan claramente por la prevención del acoso en cualquier espacio. Como medida de presión miles de trabajadoras se han organizado para salir a las calles en solidaridad y reivindicación de unos espacios de trabajo seguros.

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