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La aceleración del envejecimiento es más notable en Japón que en otros lugares: más de una cuarta parte de la población tiene 65 años o más, lo que supone un serio desafío para los sistemas de salud. Según la agencia euronews, las soluciones presentadas por Japón estuvieron en el centro de una cumbre internacional en Tokio, que reunió a expertos médicos mundiales, funcionarios públicos, nuevas empresas y delegaciones extranjeras. Un sistema de atención digital ha sido la pieza central de la estrategia japonesa, fusionando datos médicos y tecnología.

La recopilación de registros de los pacientes comienza ya desde la habitación. Las enfermeras transmiten directamente a los servidores información como la presión arterial, los latidos del corazón, la temperatura corporal, las pruebas clínicas y los tratamientos. El procesamiento de este grupo de datos permite que la atención médica sea más precisa y más eficiente. También proporciona información sobre cómo se gestiona el sistema de salud y qué impulsa la producción de medicamentos.

Japón tiene el segundo mercado de atención médica más grande del mundo. El proceso de innovación de la atención digital ha generado importantes oportunidades comerciales para las compañías médicas privadas japonesas. Por ejemplo, el proyecto Sompo’s Future Care Lab está desarrollando tecnologías de vanguardia para abordar las necesidades de la sociedad que envejece. Productos como una silla de ruedas de inteligencia artificial que puede moverse de forma autónoma en un camino preseleccionado, una cama convertible y los sensores corporales para el baño y la cama pueden ayudar a las personas mayores a vivir de manera más independiente.

Estos avances benefician de forma directa a las mujeres dado que la esperanza de vida de las mujeres en Japón alcanzó un nuevo récord tras aumentar 0,2 años y situarse en 86,61. Japón es, por segundo año consecutivo, el país del mundo donde las mujeres viven más. 

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