Se ha publicado recientemente un reportaje en el que se cuenta la trayectoria de un grupo de mujeres sudanesas y cómo, a través de la red personal y social, crearon un grupo de Facebook para ayudar a identificar si sus posibles parejas o sus parejas actuales las engañaban.

Las sospechas de una joven acerca de la infidelidad del hombre con quien iba a casarse en breve la llevaron a contactar con una amiga, Rania Omer, cuya residencia se encontraba en EE.UU. desde hacía cinco años, para pedirle si podría publicar una fotografía de su novio en la red social y comprobar si existía algún tipo de información sobre él. En pocas horas otra mujer respondió a esta publicación como su esposa. Este hecho sentó precedente y del mismo se hicieron eco otras mujeres que comenzaron a acudir a Rania para obtener información sobre los hombres que conocían, tanto aquellas que comenzaban a entablar una relación como las que ya hacía tiempo que la mantenían. El movimiento alcanzó la suficiente magnitud como para que Rania considerara oportuno crear el grupo de Facebook Minbar-Shat, al que llegaron a adscribirse miles, con el objetivo de desenmascarar a los hombres infieles.

Como sabemos, desde las evidencias científicas se ha demostrado que el engaño en las relaciones afectivo-sexuales tiene un impacto negativo en la salud, así como se otorga el derecho a cada persona para decidir si quiere o no seguir con una persona que la engaña. Por este hecho, la red social creada entre las mujeres sudanesas fortalece su lazo de unión para evitar que las que no quieren seguir con un hombre que las engaña puedan actuar en consencuencia desde su libertad.  Cuando las mujeres de diversas opciones se unen para defender la libertad y el respeto hacia otras mujeres es cuando el movimiento se torna imparable. Ejemplos de ello lo hemos encontrado también en otros espacios como, por ejemplo, la solidaridad de mujeres refugiadas para erradicar la violencia sexualla unión para defender el derecho de toda mujer a vestirse como quiera y sin que ello implique ningún acoso,  entre muchos más ejemplos que semana tras semana recogemos en DF Diario Feminista; así es como se publicó en un anterior ocasión la solidaridad femenina nos hace llegar más lejos.

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