Margarita Ferreras, Luisa Carnés, Cecilia G. de Guilarte, Rosa Chacel, Lucía Sánchez Saornil, Consuelo Berges, Carmen Conde, Núria Pamiès, Teresa Gracia, Mercè Rodoreda, Silvia Mistral, Sara Berenguer…, son los nombres de algunas escritoras que se vieron forzadas al exilio tras la Guerra Civil, o bien fueron encarceladas por el régimen franquista o relegadas a trabajos precarios en los que no todas pudieron continuar desarrollando su talento literario durante la dictadura. Los primeros quince años de franquismo, los más duros, de mayor represión y censura política, enterraron en el olvido, literal y simbólico, las importantes creaciones artísticas, literarias, académicas, intelectuales, musicales, etc., a las que tantas mujeres habían contribuido previamente.

En la época de la autarquía, el régimen desplegó su mayor propaganda falangista con el fin de adoctrinar a la infancia y a la juventud, al tiempo que recortó la libertad de la ciudadanía, sometió a las mujeres y a quienes no compartían el ideario del dictador. Un medio de comunicación clave para la propaganda y el adoctrinamiento del régimen fueron las revistas infantiles. La censura franquista eliminó las revistas infantiles publicadas durante la II República y la Guerra Civil, y creó su propia publicación infantil, tal y como lo hicieran Hitler y Mussolini. Franco obligó a falangistas y carlistas a unirse en el Movimiento Nacional (Decreto de Unificación de 1937), unificando también sus publicaciones con la creación de la revista Flechas (falangistas) y Pelayos (carlistas). “Flechas y Pelayos” fue la gran publicación fascista destinada a aleccionar a niños y niñas durante la dictadura.

La revista se publicó entre 1939 y 1949. Gloria Fuertes saltó a la fama a partir de sus colaboraciones como redactora desde los inicios de la revista en 1939, mientras ese mismo franquismo que allí se divulgaba fusilaba a las Trece Rosas. Luego también colaboró con otras revistas similares hasta 1955, entre otras, “Maravillas”, suplemento de propaganda del régimen. “Maravillas” tuvo más éxito que “Flechas y Pelayos” y pasó a ser un suplemento del diario falangista “Arriba”. Gloria Fuertes también colaboró en medios de comunicación dirigidos al adoctrinamiento de las niñas, ya que el franquismo creó revistas diferenciadas para niños y niñas, siendo la encargada de la sección del consultorio sentimental de la “Revista para la Mujer”. También colaboró en la revista del régimen para aleccionar a las adolescentes llamada “Chicas”. Durante toda la dictadura, el adoctrinamiento franquista fue más rígido con las niñas, aumentando su propaganda sexista a la par que fomentaba instituciones como la Sección Femenina.

Durante el régimen, Gloria Fuertes fue premiada y aclamada, obtuvo por ejemplo en 1972 la beca la Fundación Juan March, el banquero de Franco, para Literatura Infantil, que le permitió dedicarse por entero a la literatura. Gloria Fuertes triunfó durante la dictadura trabajando en sus inicios para el fascismo más duro en su época más dura mientras muchas mujeres feministas estaban siendo fusiladas o encarceladas.

Siempre es desacertado e injusto que los medios aparentemente demócratas e incluso feministas, en lugar de rescatar de la historia a las mujeres antifranquistas exiliadas, olvidadas, torturadas, difamadas y humilladas, las invisibilicen y promocionen a las que lanzaron al triunfo sus colaboraciones con el ideario falangista. Genera un gran engaño y confusión situar a Gloria Fuertes como propulsora de los orígenes del feminismo en España. Afirmarlo es seguir amordazando y privando de derechos a muchas mujeres que lucharon por la libertad. Las mujeres y el feminismo necesitamos liberarnos de las actitudes y de las contribuciones que llevan incluso a presentar como feministas a quienes fueron destacadas referentes del franquismo.

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