En el sector de la pesca se estima que aproximadamente unas 100.000 mujeres contribuyen a las tareas en el ámbito europeo. Pero, a pesar de ser un número notable, son 100.000 mujeres que no están reconocidas en el sector. 

Una de las zonas en las que se llevan a cabo más trabajos de pesca es en Galicia, España; allí las llamadas mariscadoras trabajan en un sector mayormente masculino ganando unos mil euros al mes. Solía ser un oficio sin estabilidad financiera ni derechos laborales, pero a partir de la década de los noventa la situación empezó a cambiar cuando las organizaciones de mariscadoras se unieron a los gremios de pescadores. Entonces las mujeres del sector pudieron ganar cierta visibilidad junto a protección legal, seguridad social y cuotas. 

Por suerte, actualmente los derechos de las recolectoras de marisco están protegidos a través de una asociación llamada Anmupesca, que representa a más de 30.000 mujeres del sector en España. Y, aunque las mujeres marisqueras ya tienen cierto reconocimiento, sigue siendo una batalla conseguir que también sus problemas de salud sean reconocidos. Rita Míguez de la Iglesia, presidenta de Anmupesca, dijo para Euronews que, si bien ya habían conseguido ciertos logros, su lucha se define por hacerse con los mismos derechos de jubilación que los trabajadores en barcos de pesca, por un reconocimiento de sus problemas de salud y por disponer de cierta representación en los órganos y comisiones para así poder participar en la toma de decisiones. 

También otras fundaciones como Fundamar, Fundación para la Pesca y el Marisqueo, están llevando a cabo varios proyectos apoyados por la UE para promover la igualdad de género en el sector y enfrentar la invisibilidad de las mujeres en el ámbito. Uno de los proyectos es Sirens, The women of the sea (Sirenas, Las mujeres del mar), en el que se reconoce a las mujeres profesionales del sector.

Aunque a veces hablemos por la igualdad de género en ámbitos más reconocidos como la tecnología o el deporte, no hay que olvidar los sectores tradicionales en los que las mujeres de base son las más afectadas. 

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