Actualmente el tema del acoso online es un tema debatido significativamente, pero carecemos de estudios acerca de dicho acoso y el efecto que podría provocar en el silenciamiento de las víctimas. 

El pasado 30 de julio la revista científica Social Science Computer Review publicó el estudio Silencing Women? Gender and Online Harassment realizado por Marjan Nadim y Audun Fladmoe del Instituto de Investigación Social de Oslo (Noruega). El estudio se centra en qué implica el acoso online: si las mujeres lo sufren en mayor número que los hombres y, en caso del acoso sufrido por hombres, en qué se diferencia y en qué medida el acoso online silencia a sus víctimas. 

El objetivo era ver qué patrones de género sigue y cómo afecta al silenciamiento de sus objetivos. Para ello se realizó la investigación mediante dos encuestas de población a gran escala en Noruega y se distinguieron dos niveles de gravedad y hacia dónde se dirigía normalmente el acoso. Curiosamente, lo que se encontró es que los hombres habían sufrido más acoso online que las mujeres en materia de interacción con la red. La explicación de este hecho es que los hombres reciben más comentarios dirigidos a sus opiniones debido a que las mujeres, a grandes rasgos, suelen ser más cautelosas al expresarlas. Aún así, aunque ambos grupos, masculino y femenino, reciben acoso online, las diferencias de género aumentan cuando dicho acoso se vuelve más agresivo y se dirige a las características del grupo. Es decir, en el caso de las mujeres el acoso online se vuelve agresivo cuando es dirigido a ellas por el simple hecho de ser mujeres porque, aunque cueste creerlo, ocurre. 

Saber qué es lo que mueve el acoso y las diferencias de género es fundamental para después poder llevar a cabo unas medidas cautelares basadas en evidencias y así generar una transformación social hacia la mejora. 

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