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El pasado noviembre de 2018 unos 20.000 empleados y empleadas de Google salieron a las calles de diversas ciudades del mundo para protestar contra el acoso sexual que algunas trabajadoras han sufrido en la empresa.

Dos empleadas de la compañía, Claire Stapleton y Meredith Whittaker, ayudaron a organizar la salida para protestar contra el acoso sufrido, pero lo interesante es que por no haber mantenido el silencio han sufrido consecuencias. No se trata de otra cosa que de acoso sexual de segundo orden, aquel que se ejerce sobre las personas que apoyan a las que han sido acosadas, revictimizando a quienes protegen y ayudan.

Ambas empleadas escribieron una carta de denuncia compartida a nivel interno entre sus compañeros y compañeras de trabajo en la que declaraban la degradación que habían sufrido por parte de la misma compañía. En el caso de Meredith Whittaker, trabaja en un departamento externo de la Universidad de Nueva York realizando investigaciones sobre la Inteligencia Artificial para la misma universidad. Pues bien, según cuenta en la carta, cuando tuvieron lugar las reivindicaciones, Google disolvió su Consejo de Ética de Inteligencia Artificial y algunas personas de la compañía la coaccionaron para que abandonara su puesto de trabajo en la universidad porque si no, en palabras de Whittaker, su papel iba a cambiar drásticamente.

En el caso de Claire Stapleton, Gerente de Marketing de Youtube -recordemos que es propiedad de Google-, su trabajo se vio menospreciado, recibió amenazas para manipularlo y hasta la trataron de enferma mental. Dice Stapleton: “Nuestras historias no son las únicas. Google tiene una cultura de represalias que a menudo funciona para silenciar a las mujeres, las personas de color y las minorías de género. Las represalias no siempre son obvias. A menudo (…) consiste en conversaciones heladas, luces de gas (gaslighting), cancelaciones de proyectos, rechazos de transición o degradaciones (…)”.

La parte positiva es que durante las reivindicaciones se rompió el silencio y se recogieron 350 historias más. Posteriormente, Google se pronunció posicionándose contra todo acoso o agresión sexual. Sin más, despidieron a 48 personas denunciadas por acoso sexual durante los dos últimos años y se pidieron disculpas a las víctimas.

Por ello, es sumamente importante el posicionamiento de rechazo ante cualquier indicio de acoso sexual, agresión o ejercicio de violencia. Si los violentos no tienen espacios donde actuar, no habrá violencia posible.

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