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Según las Naciones Unidas, la trata de personas es un delito grave y una grave violación de los derechos humanos. Cada año, miles de hombres, mujeres y niños caen en manos de los traficantes, en sus propios países y en el extranjero. Casi todos los países del mundo se ven afectados por el tráfico, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas. Una industria criminal que, según Thomson Reuters Foundation, afecta a más de 40 millones de personas a nivel mundial y mueve unos 150 billones de dólares al año. Las mujeres y las niñas representan la mayor parte de las víctimas de trabajo forzadas y Asia cuenta con la segunda tasa de prevalencia más alta del mundo en esclavitud moderna después de África.

Este mismo medio publicaba el pasado 11 de marzo que Grab, la mayor empresa en el sector de servicios de vehículos de uso compartido con conductor, la entrega de alimentos, coches, motos o taxis, del gigante asiático, ha decidido tomar partido en la lucha activa contra la trata de personas. Así pues, se ha propuesto formar a sus conductores para, tal y como comentaba Teresa Tan, portavoz de la compañía a Thomson Reuters, detectar y denunciar a las autoridades aquellas situaciones en las que se esté produciendo un secuestro ya que la realidad es que muchas veces sus vehículos son el primer punto de contacto entre traficantes y víctimas cuando se encuentran en los aeropuertos o las estaciones de autobús, por ejemplo.

Esta iniciativa no es pionera sino que ya existen organizaciones consolidadas que llevan tiempo contribuyendo a la eliminación de la trata, como es el caso de Truckers Against Trafficking (T.A.T.), una asociación norteamericana de camioneros que forman a otros compañeros para saber identificar y qué hacer para ayudar cuando se puede estar dando una situación de este tipo. El impacto de esta actuación ya contribuyó a que se replicara en otros países como México. Ahora, Grab, que opera hasta en ocho países del continente asiático, contará con la colaboración de Liberty Shared, una ONG que trabaja por la erradicación de la trata de seres humanos, para impartir la formación correspondiente a su personal e implementar la medida a partir de este año en Camboya y Filipinas.

Según Archana Kotecha, directora general de la Organización, la trata de personas es un crimen dinámico en el que las víctimas son trasladadas de un destino a otro muchas veces y por ello pensaron que involucrar a Grab, que se ha convertido en una de las empresas de servicios para el traslado de personas más importantes de Asia con más de 9 millones de conductores, podía ser una buena idea. A. Kotecha expresó para T. Reuters la esperanza de que cada vez se unieran más empresas asiáticas a la iniciativa. Según ella, Asia tiene aún mucho trabajo por hacer en pro de la desaparición de esta problemática, pues cuenta con el número más alto de víctimas del mundo y es de donde se nutren muchas de las redes criminales internacionales. No obstante, tal y como está ocurriendo con T.A.T, actuaciones como estas pueden inspirar y replicarse por muchas otras empresas y entidades cuyo involucramiento puede jugar un papel importante en la lucha por la abolición de esta lacra social.

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