En aldeas remotas de Georgia, las mejores guarderías ocupan un lugar destacado en la agenda de las mujeres. El tiempo que tardan en viajar debido a la falta de infraestructura vial o de servicios públicos esenciales como guarderías  y la distancia para tener acceso a los cuidados de los niños y niñas determinan cuánto tiempo les queda para poder compaginar un trabajo remunerado de calidad.

Muchas madres de las zonas rurales de Georgia tienen que llevar a sus hijos e hijas a guarderías de aldeas vecinas a través de carreteras y caminos en mal estado, lo cual les hace perder en muchas ocasiones una hora, más otra para llegar a sus trabajos. Por ello una de las principales preocupaciones de las madres es la mejora de las infraestructuras y tener acceso a guarderías cercanas de sus hogares y que sean espacios seguros para los bebés.

En los últimos nueve años, desde 2010, ONU Mujeres ha apoyado a socios locales para renovar y mejorar 16 guarderías en las zonas rurales de Georgia. El año pasado, en asociación con la Asociación Internacional de Mujeres y un socio local, la Fundación TASO, ONU Mujeres mejoró los servicios y comodidades en tres guarderías en el área, incluida la aldea de Tsilkani que alberga una población considerable de personas desplazadas internamente. El proyecto apoyó la construcción de una nueva cocina y un patio para que jueguen los bebés y proporcionó juguetes e instrumentos musicales.

Las madres se están organizando para continuar pidiendo a las instituciones mejoras que garanticen la seguridad de los niños y niñas. Por una parte facilitando la vida de las madres y su acceso al mercado laboral sin restricciones de maternidad y, más allá, pensando en el futuro de los niños y niñas, que tienen que estar varias horas al día de camino para llegar a sus escuelas o guarderías y regresar a sus hogares. Gracias a la campaña de las Naciones Unidas, el acceso a la escolarización es cada vez más cómodo y fácil para mujeres y bebés.

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