En 2008 Marvel estrenó la primera película del llamado “Marvel Cinematic Universe”. Esta franquicia ha producido un total de 20 películas sobre superhéroes antes de realizar una donde la protagonista fuera una mujer. El público (y la crítica) tenía los ojos en ella y era la película más esperada del año según el ranking de IMDB. Y el día escogido para su estreno no fue otro que el 8 de marzo.

La ganadora de un Oscar, Brie Larson, encarna a Carol Danvers, la protagonista y heroína con superpoderes de la película. Una heroína que no acepta que le digan que no puede hacer algo por el hecho de ser mujer; que se refuerza en las amistades de calidad para tomar decisiones justas y que le permitan vivir una vida más libre. Y, por si fuera poco, podemos argumentar que es el personaje por sí mismo más poderoso del Marvel Cinematic Universe.

Tal como ha declarado Larson, protagonizar esta película es una “forma de activismo”. Pero fuera de la pantalla Larson ya había demostrado ser una participante activa del movimiento feminista. Algunos de sus actos han fomentado el debate sobre las consecuencias y el apoyo que reciben o no las víctimas de acoso sexual. Por ejemplo, cuando en la ceremonia de los Oscar 2016 no aplaudió al entregar el Oscar a Casey Affleck (acusado de acoso sexual) y en cambio abrazó a cada una de las supervivientes de violencia sexual que subieron al escenario después de la actuación de Lady Gaga. Actualmente, además, utiliza la promoción de Capitana Marvel para pedir que en sus ruedas de prensa haya periodistas de perfiles más diversos.

La heroína ha cumplido con las expectativas en taquilla recaudando ya en el estreno 150 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Es la segunda mejor apertura de un nuevo personaje de cómic. ¿Y cuál fue la primera? Black Panther ($ 200 millones), el único largometraje de la franquicia nominado a Mejor Película en los Oscar, con un elenco con mayoría de ascendencia negra y que ya antes de su estreno se había convertido en todo un movimiento.

Lo que queda claro es que Marvel (y por lo tanto Disney) es consciente de que hacen falta más héroes y heroínas inclusivas y diversas. Y lo que está demostrando es que no sólo es socialmente más justo sino que también es más exitoso.  

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