Cuando tiene lugar un terremoto en algún punto de la tierra, las consecuencias no acaban ahí. Después del terremoto vienen las réplicas, que son los posibles derrumbes de la zona previamente dañada por un movimiento sísmico. Una nueva investigación llevada a cabo por científicos y científicas de la Universidad de Harvard con la colaboración de Google [Deep learning of aftershock patterns following large earthquakes] sugiere que la inteligencia artificial (IA) puede ayudar a detectar la ubicación de estas réplicas.

Los investigadores e investigadoras han empleado el aprendizaje profundo para llevar a cabo la investigación. La búsqueda de patrones de réplicas en una base de datos con más de 131.000 réplicas principales ha permitido constatar que la técnica del aprendizaje profundo es mucho más significante que el modelo existente usado previamente -Modelo Coulomb, encontrar la fuerza de atracción entre dos cargas puntuales-, que no era tan preciso a la hora de detectar una posible réplica.

El éxito de la inteligencia artificial en sismología da sentido a las conexiones de las diversas variables implicadas en un movimiento sísmico, como son la composición del terreno, los tipos de interacciones entre las placas sísmicas o la forma en que la energía se propaga mediante ondas a través de la tierra.

Aunque la aplicación de la inteligencia artificial para estudiar los movimientos sísmicos aún está en proceso de evolución, este proyecto ya es un pequeño gran paso.

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