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El pasado martes, el Congreso aprobó una proposición no de ley para instar al Gobierno a implantar un Plan de prevención y erradicación del maltrato a las personas mayores, según informa Europa Press. Todos los partidos políticos, a excepción del PDeCat, apoyaron la iniciativa, aportando propuestas de contenido de este Plan. Entre otras, que incluya una estadística de casos actualizada, información sobre tipos de maltrato, creación de un teléfono 24 horas de atención a las personas mayores, medidas específicas de seguimiento y atención a mayores víctimas y la elaboración de un protocolo de acción dirigido a profesionales.   

Tanto los partidos políticos, como organizaciones, instituciones y las propias asociaciones de mayores coinciden en el silencio, olvido y ocultación de este problema, que puede darse tanto dentro de las dinámicas familiares como en los diversos centros donde conviven las personas mayores. La prevención del maltrato a los y las mayores no está tan extendida como la destinada a otros sectores de la población, como sería la violencia hacia menores de edad o contra las mujeres en general por razón de género.

Numerosas organizaciones internacionales, entre ellas la OMS o la International Network for the Prevention of Elder Abuse (Red Internacional para la Prevención del Maltrato hacia las Personas Mayores -INPEA) definen este problema desde la perspectiva del cuidado inadecuado a la persona mayor, que causa daño, angustia, lesiones, enfermedades, pérdida de productividad, aislamiento y desesperación.

Según un estudio llevado a cabo por el Departamento de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco en 2011 y recogido por Garrido y Gálvez (2017), el perfil de la persona que ejerce maltrato hacia las personas mayores es mayoritariamente un hombre (el 75%), que tiene vínculo afectivo o convive con la persona maltratada, y el perfil de la persona mayor víctima de maltrato es en su mayoría una mujer, por lo que puede afirmarse que hay una razón de género en el maltrato. Las mujeres mayores sufren, por tanto, una doble discriminación: por ser mujeres y por ser mayores.

Se hace necesaria una respuesta contundente por parte de todos y todas las responsables, y de la sociedad en su conjunto. La propuesta del Congreso de un Plan de prevención y erradicación del maltrato a las personas mayores es el principio.

 

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