El pasado miércoles, 14 de noviembre se celebró el Día Mundial de la Diabetes. Una enfermedad que, según la OMS, afecta a unos 422 millones de personas en todo el mundo, y, según los últimos datos, a cerca de 4 millones en España. Una cifra que van en aumento -cada año, cerca de 400.000 personas son diagnosticadas de diabetes mellitus tipo 2 en España- y hace necesaria una concienciación sobre su prevención y tratamiento.

La diabetes es una enfermedad caracterizada por un alto nivel de glucosa en el cuerpo, resultado de defectos en su capacidad para producir o usar insulina. La más común es la llamada diabetes Tipo 2, pero también puede darse la Tipo 1, diagnosticada y sufrida generalmente en la infancia y la adolescencia, o la diabetes gestacional, en mujeres embarazadas, alrededor de la 24 semana de gestación.

Si bien no existen diferencias significativas en el diagnóstico, síntomas y tratamiento entre hombres y mujeres, en ellas pueden darse mayores dificultades en cuanto al manejo en algunas situaciones concretas, el pronóstico o diversas complicaciones. Entre las más frecuentes se encuentran la aparición de enfermedades cardiovasculares, la incontinencia urinaria e infecciones frecuentes, la candidiasis vaginal y disfunciones sexuales. Además, el uso de anticonceptivos orales aumenta el nivel de glucosa y puede ocasionar descontrol glucémico en los inicios del tratamiento, por lo que han de usarse bajo control médico. Igualmente, la menopausia también puede alterar los niveles de glucosa.

Según la Asociación Diabetes Madrid, la esperanza de vida en las mujeres con diabetes es 8,2 años inferior a la de las mujeres que no la padecen. Aprender a convivir con la diabetes supone un aprendizaje centrado en el autocuidado, la adherencia al tratamiento y el control metabólico. La alimentación no debe ser diferente de la de una persona sana, si bien es importante evitar comidas con una alta cantidad de hidratos de carbono y realizar entre 3 y 5 ingestas al día. Esto ha de combinarse con ejercicio regular y con una buena hidratación básicamente a base de agua, y de manera ocasional, otras bebidas “ligth” o sin azúcares añadidos. Y, más concretamente, cumplir con controles periódicos del nivel de azúcar, así como de colesterol y presión arterial, realizar revisiones de ojos y pies y comprometerse a cumplir con el tratamiento prescrito.  

Se trata de conocer y afrontar la diabetes, un problema que está en constante aumento entre la población de todo el mundo y, en especial, entre las mujeres. Mantenerse activas físicamente y llevar una alimentación equilibrada son dos claves para su prevención.

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