Nikuyah Walker (Imagen de Twitter de Brian Wheeler)

Hace justo un año, grupos de supremacistas blancos se manifestaron con antorchas por las calles de Charlottesville, Virginia, ante la decisión ciudadana de elegir a su primera alcaldesa negra, Nikuyah Walker, de 38 años.

Walker se posicionó ante el racismo que vivían las calles de su ciudad en una fuerte crítica a los políticos predecesores, afirmando que no habían hecho lo suficiente para enfrentarse al racismo sistémico y a la desigualdad económica, y que era hora de un cambio más profundo.

Justo un año más tarde, en una entrevista a The Guardian, Walker analiza su agenda política y cómo se ha ido cumpliendo su principal propósito de cambiar las dinámicas de su ciudad, comprendiendo que para lograr un cambio profundo se requiere de un cambio personal imprescindible, si se pretende mejorar todo el país.

La alcaldesa está desarrollando un programa progresista que se preocupa de las necesidades principales de las personas de las clases más desfavorecidas por motivos económicos o raciales. Walker conoce de cerca las problemáticas y retos a los que tienen que enfrentarse las personas negras en Charlottesville. Crió a tres niños como una madre adolescente que desde siempre ha tomado como referentes de supervivencia y fuerza a las mujeres de su familia quienes, según afirma, siempre le dieron toneladas de amor y cuidados.

Walker desde el primer momento ha pedido a la ciudadanía que le dio su voto que participe activamente en un proceso de verdadera democracia, con el objetivo de lograr un ideal real de implicación de la ciudadanía. Es por eso que la alcaldesa reivindica la necesidad de generar referentes entre las personas negras que participen de espacios de toma de decisiones, para ir acostumbrando a las personas más jóvenes a nuevos modelos políticos donde se sientan incluidos. Así mismo, Walker aboga por un modelo totalmente transparente. Una de las cosas principales por las que lucha es por llamar la atención sobre la estructura democrática liberal progresista que existe, que cree que sus mejores intenciones son suficientes. Ahora mismo se encuentra tratando de asegurarse de que las personas que trabajan para la ciudad, las personas que reciben dinero de la ciudad, entienden que, si no están moviendo la aguja, avanzando, cambiando vidas, si no entienden realmente el servicio, no estarán en posición de recibir recursos y les criticará públicamente.

Walker está dando pasos para mejorar la vida de las personas negras en su municipio, para transformar las dinámicas políticas hacia un sistema democrático que pueda satisfacer las necesidades, a partir de la implicación directa de la ciudadanía.

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