Esta semana se ha conocido la sanción interpuesta al agente de la Policía Nacional que, a finales del 2017, abofeteó a una mujer delante de un compañero que no hizo nada por detenerlo, según informa Europa Press

La sanción solo es de 4 días de suspensión, una sanción mínima. Llegar tarde o ir descuidado está más duramente castigado, que abofetear a una mujer vulnerable en la calle.  Ante este hecho, emergen las voces críticas que cuestionan este procedimiento.

Una de las misiones del cuerpo de Policía Nacional es preservar la seguridad de las personas, no lo contrario. Algunas reacciones emergidas del corporativismo han querido proteger al agente que abofeteó a la mujer, otras en cambio han sido críticas. Cualquier profesión, sea cual fuere, mejora su eficacia cuando obra según los criterios que definen su profesión. En el caso de este agente de la Policía Nacional, el cuerpo debiera actuar con mayor diligencia, y asegurar que ningún agente obra en contra de los principios éticos propios del Cuerpo Nacional de Policía, tanto el que lo hizo como el que no lo evitó. El que se quedó parado, mirando el acto violento, también debería recibir una sanción, porque falló en su deber de proteger a la víctima.

En el capítulo 4 de su Código Ético se especifica:

Artículo 22. 1  La policía no infligirá ni tolerará ningún acto de tortura, trato o pena inhumana o degradante, y evitará cualquier práctica abusiva o discriminatoria. Ninguna situación puede justificar esta conducta.

Artículo 22.2 En todas las actuaciones los policías tratarán correctamente a los ciudadanos […]

Además, es necesario identificar este acto como un ejemplo más de violencia machista. Más allá de las relaciones de parejas, ex parejas, relaciones esporadicas, etc, existen violencias que sufren las mujeres, por el simple hecho de ser mujer, y este caso es uno más.

La confianza en cualquier institución, y en este caso en el cuerpo de los agentes de policía, no viene impuesta, se gana cada día, y si la propia institución por un lado tiene un código ético, pero por otro no lo aplica (en este caso), pierde confianza. En cambio, si hubieran aplicado una sanción a la altura del hecho grave que protagonizó el agente abusando de su autoridad,  la confianza entre la ciudadanía hubiera aumentado.

Más que nunca la coherencia es necesaria para erradicar la violencia machista que se da en todos los ámbitos, incluso en aquellos que en principio sirven para garantizar nuestra seguridad.

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