Denunciar la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento puede convertirse en otra experiencia de desprotección. El informe Mapping the Burden, publicado por el Berkman Klein Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard y elaborado por Grace Harlan, Alice Jo y Cailin Crockett, identifica obstáculos en siete servicios digitales y reclama que las plataformas faciliten la retirada de estas imágenes sin trasladar la carga a las víctimas.
Para examinar esas barreras, las autoras analizaron sistemáticamente, entre febrero y mayo de 2026, los procedimientos de las siguientes redes sociales: Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, Reddit, X y Google Search. Analizaron las diferentes instrucciones, categorías y respuestas, aunque en su estudio también reconocieron que esta metodología no reproduce plenamente la experiencia emocional de las supervivientes. El análisis detecta terminología inconsistente, circuitos confusos, exposición reiterada al contenido abusivo y escaso acompañamiento humano. Además, algunas plataformas ocultan las publicaciones de quien denuncia, mientras que siguen visibles para otras personas: una respuesta que puede aliviar la exposición individual, pero mantiene abierta la difusión y por tanto se sigue manteniendo la revictimización y el daño.
Esta persistencia ayuda a comprender los daños documentados por la investigación científica. Un estudio de Clare McGlynn y colaboradoras, publicado en Social & Legal Studies, recogió entrevistas a 75 supervivientes en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Identificó aislamiento, ruptura de relaciones sociales, restricciones de la libertad y la sensación permanente de continuidad del abuso. Ante esas consecuencias, facilitar la denuncia constituye solo una parte de la respuesta. Otro artículo de Erika Rackley y colaboradoras, en Feminist Legal Studies, propone coordinar instituciones, plataformas y servicios especializados para ayudar a las víctimas a recuperar el control, mediante medidas que trasciendan el proceso penal.
El informe concreta esa orientación en canales accesibles sin necesidad de cuenta, categorías claras, revisión humana, seguimiento de las denuncias y colaboración con organizaciones de apoyo. Asimismo, reclama transparencia sobre las retiradas y coordinación ante imágenes reales o generadas mediante inteligencia artificial. Estas propuestas buscan que la protección dependa de respuestas verificables por parte de las plataformas y que las supervivientes recuperen el control sobre su intimidad y no sean revictimizadas.
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