Hoy he vivido muy directamente qué feminismo es el que entusiasma a la adolescencia, incluyendo quienes tienen mayores necesidades educativas especiales. Al final de la conferencia e intensivo debate, adolescentes de 10-14 años me han venido a pedir autógrafos y a decirme palabras preciosas. No tengo la menor duda de que una mañana así es replicable en cualquier contexto, siempre que se haga desde la evidencia de que el feminismo es de todas las mujeres, de cualquier edad y condición, y no el monopolio de unas pocas.
Hoy. 4 de diciembre se ha celebrado en la Universitat de València las VI Trobada intercentres per a la prevenció de la violència contra les dones. 300 jóvenes de entre 10-14 años llenaron el auditorio de ilusión, preguntas profundas y reflexiones que sin duda superan los grandes bulos que la infancia y adolescencia oye cada día sobre las relaciones y la violencia de género.
Conté la experiencia que había vivido como víctima de acoso sexual en la edad escolar, las evidencias científicas que les pueden salvar de lo que a mí me pasó impactó fuertemente en sus pensamientos. Hubo una ronda de preguntas de más de media hora en la que alumnado muy diverso compartía las reflexiones y cuestiones que querían aclarar, incluyendo alumnado con necesidades educativas especiales que explicaba la norma que tienen en su centro a través de su comunicador por las dificultades al hablar. Ninguna barrera ha detenido al alumnado de participar, con preguntas sobre consecuencias de la salud; la importancia de la amistad para superar la violencia; cómo les gusta que les traten; y preguntas concretas sobre mi caso que les interesaba conocer para saber cómo actuar o no ante eso.
Sin embargo, se ha acabado el tiempo y han quedado muchísimas manos levantadas que no se han podido tomar. Eso no ha detenido las inquietudes de ese alumnado. Por ejemplo, un alumno con discapacidad se me ha acercado una hora más tarde de la conferencia para hacerme una pregunta muy compleja sobre mi caso, diciéndome que a ver si ahora estoy bien. Según su profesor, llevaba desde entonces queriendo preguntármelo y finalmente lo ha hecho.
El alumnado asistente ha tenido a su alcance las evidencias científicas de impacto social que previenen de la violencia. Como ejemplo de ello, cuando les he preguntado a ver si era verdadero o falso que “si es una relación de 5 minutos no pasa nada, no hay consecuencias negativas”, la sala unánimemente ha dicho: “¡falso!”. Si hiciésemos una encuesta en la calle a personas adultas, tengo dudas de si adivinarían que esa afirmación es falsa. Tener eso claro es una gran vacuna que previene contra las peores relaciones.
Posteriormente, todo el alumnado se ha dividido en grupos para realizar una Tertulia Feminista Dialógica en la que leían las evidencias científicas de impacto social para prevenir la violencia en las relaciones, en específico sobre la presión para tener ligues despreciativos. El alumnado habla desde el lenguaje del deseo sobre las personas violentas, calificándolas de “parásitos”. E incluso, aunque no se conocieran, han esperado en silencio durante más de un minuto cuando una compañera con necesidades educativas especiales tenía dificultades para compartir la idea que había escogido, sin malas caras, sin desprecios.
Este tipo de eventos y acciones con resultados tan positivos para el alumnado, como son buenas, no interesan a las periodistas del fango; lo que les interesa es destruirlo. No lo logran ni lograrán, el entusiasmo en la sala y posteriormente no lo pueden parar por muchas mentiras que inventen.
👀 Visitas: 569
Co-fundadora de Metoo Schools
Profesora de la Universidad de Barcelona//Titulada en interpretación de Clarinete por el Conservatorio Superior //Co-autora del libro Guía de Comunidades de Aprendizaje

