El informe “Action Against Child Trafficking” de UNICEF advierte que el 38 % de las víctimas detectadas de trata entre 2020 y 2023 eran menores de edad, y plantea una batería de recomendaciones para prevenir esta violación de derechos enraizada en vulnerabilidades estructurales e impulsada por nuevos riesgos.

Según el informe, la prevención requiere abordar los factores que aumentan la vulnerabilidad de los menores: la pobreza, el acceso limitado a los servicios, los sistemas de protección infantil débiles, las normas sociales nocivas, la discriminación de género, los efectos de los conflictos y desplazamientos, así como retos emergentes como la tecnología, la movilidad infantil o el cambio climático.Para ello, UNICEF recomienda entre otros: asegurar el registro de nacimiento de todos los niños, garantizar su acceso ininterrumpido a la educación (incluyendo educación digital), promover transferencias de efectivo u otros apoyos a familias vulnerables para reducir la presión de exponer a sus hijos a riesgos de explotación; trabajar con la comunidad para cambiar normas sociales que toleran o invisibilizan la explotación, tal y como recoge el informe elaborado en Estados Unidos.

En el ámbito de la protección, protección y respuesta ante casos de explotación infantil, UNICEF sugiere fortalecer la capacidad de identificación temprana de víctimas y personas en riesgo, mediante formación de personal de salud, educación, migración, justicia y protección infantil; establecer mecanismos de remisión y atención intersectorial (social, salud, justicia) que funcionen de forma coordinada; garantizar que los menores víctimas no sean tratados como infractores y que tengan acceso a justicia y reparación adecuada.

En cuanto a la reintegración, el informe plantea que los Estados y sus socios deben asegurar apoyo psicosocial, legal, educativo y económico a los menores que han sido víctimas de trata, facilitar su reintegración familiar o comunitaria en un entorno de protección y asegurar que los sistemas sociales dejen de ser fragmentados, favoreciendo una atención holística.

Estas recomendaciones subrayan que la erradicación de la trata infantil no es únicamente penalizar a los explotadores, sino también fortalecer de forma sistemática los sistemas de protección, educación y justicia de los menores. Para que la sociedad avance hacia un futuro en el que ningún niño o niña sea objeto de trato abusivo, hace falta convertir esas directrices en políticas operativas con recursos adecuados, colaboración internacional y un enfoque de derechos humanos que sitúe a las víctimas en el centro.

 

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