El cierre del grupo en Facebook “Mia Moglie” (“Mi esposa”), con más de 32 000 miembros, ha provocado una ola de indignación en Italia y a nivel internacional. En este espacio digital se compartían fotografías íntimas de mujeres sin su consentimiento, muchas de ellas manipuladas con inteligencia artificial, exponiéndolas a la humillación pública y a una violencia sexualizada ejercida en grupo.
El caso no es aislado: se inscribe en un patrón global de violencia digital contra las mujeres que, según Naciones Unidas, afecta ya a 1 de cada 3 mujeres en entornos online, y que reproduce las mismas lógicas de dominación que la violencia presencial.
La raíz del problema se encuentra en un tipo de socialización que asocia la atracción con la violencia, normalizando la violencia hacia las mujeres donde en espacios compartidos por cierto tipo de hombres fomentan interacciones vibculando el deseo por la violencia, y el desprecio hacia las mujeres El visionado y la difusión de estas imágenes no son actos pasivos, sino formas activas de violencia ejercida en red, que refuerzan la impunidad de los agresores y generan graves consecuencias psicológicas y sociales para las víctimas.
El Group of Experts on Action against Violence against Women and Domestic Violence (GREVIO) subrayaba ya en el 2022 que la violencia digital debe ser reconocida como violencia continuada y contra las mujeres, con el mismo grado de gravedad que la violencia presencial. Considerar estos casos como “menores” invisibiliza su impacto real y dificulta la protección de las víctimas.
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