Pocas cosas perjudican tanto la lucha contra la violencia de género como la máquina del fango, concepto que Umberto Eco desarrolló en su novela “Número cero” a través del personaje Simei, editor de un periódico que lo dice con claridad:
“No hace falta demostrar nada. Basta con sembrar la duda. El fango se pega”
“Saca a la luz episodios sexuales del pasado, aunque sean banales o irrelevantes. No importa si son ciertos. La sola mención de sexo genera atención, escándalo y sospecha. Es perfecto para el fango.”
Hablar sin su consentimiento de la sexualidad de otras personas es acoso sexual. Cuando lo hacen periodistas que buscan ese tipo de escándalo no buscan que sea cierto lo que escriben, sino que genere atención y sospecha. Así se conjuga su propio interés de aumentar su audiencia con el de sus informantes mentirosas (el de destruir a las personas que han denunciado sus comportamientos de violencia de género, abuso de poder o violencia aisladora). Como se dice en “Número cero”:
“Difama, sugiere, insinúa. No necesitas pruebas, sólo conexión emocional y repetición.”
Cuando la máquina del fango forma parte de la violencia aisladora, el fango no mancha solo a quienes se quiere destruir sino a la propia lucha contra la violencia de género y al feminismo. No es extraño el entusiasmo con la actual campaña de violencia aisladora que manifiestan las cuentas anónimas de quien desde el 2003 lleva atacando al CREA por haber apoyado a la que agredió sexualmente siendo menor. No es extraño que celebre que esa campaña haya asumido las acusaciones sexuales que él llevaba dos décadas difundiendo sin éxito. Extraña más que personas y colectivos que usan la etiqueta feminista o de estar contra los acosos sean cómplices pasivos con la disculpa de dudar de si es real o no. También se dice en “Número cero”:
“Lo importante no es probar que alguien ha hecho algo, sino sugerir que podría haberlo hecho. Si siembras dudas suficientes, lo habrás destruido. No hace falta que el fango sea real; basta que manche”
Lo que extraña más es que personas y movimientos que usan la etiqueta feminista o de estar contra los acosos no solo celebran los contenidos de este agresor, sino que incluso difunden y repostean mensajes de sus cuentas anónimas.
Y tú, ¿participarás de la máquina de fango?
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Primera víctima en ganar un caso en las universidades españolas. Coordinadora del Metoo University.
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