Implicar a las personas destinatarias de la investigación a lo largo de todo el desarrollo y el diseño implementación y evaluación de las intervenciones está relacionado, tal y como demuestra la abundante literatura al respecto, con mejores resultados: más eficacia, más sostenibilidad, más crecimiento de las personas que colaboran y, por tanto, una mayor calidad en la investigación. 

En el caso de la investigación sobre intervenciones efectivas y basadas en evidencia para la Salud Mental y Apoyo Psicosocial con colectivos vulnerables o tradicionalmente excluidos como menores migrantes o refugiados, el enfoque dialógico es particularmente relevante. Sin embargo, es todavía muy necesario acortar la distancia entre las recomendaciones teóricas que se hacen desde la academia y desde las instituciones y la realidad que encontramos en la práctica. El trabajo The REFUGE-ED Dialogic Co-Creation Process: working with and for REFUGE-ED children and minors recientemente publicado en la revista Humanities and Social Sciences Communications, del grupo Nature, ofrece la metodología dialógica empleada en el proyecto Refuge-ed para mostrar cómo se está co-creando la investigación e implementando sobre el terreno junto con los usuarios finales, es decir, para acortar esa brecha entre las propuestas o recomendaciones teóricas y la realidad social.

El proyecto es coordinado por la Universidad de Barcelona y cuenta con 9 socios de 7 países diferentes y 46 centros piloto (centros de acogida, centros de educación formal o centros residenciales de menores), ubicados en seis países. Refuge-ed tiene como objetivo identificar, co-crear y evaluar prácticas basadas en evidencia en salud mental y apoyo psico-social y en educación que hayan demostrado mejorar el éxito educativo, el bienestar y sentido de pertenencia y conexión social en la infancia migrante, refugiada o solicitante de asilo, así como menores no acompañados.

En el campo de la salud mental, las actuaciones que muestran más evidencia de mejora son la creación de un espacio seguro, la psico-educación y el fomento de la expresión creativa; por su parte, en el campo de la educación las Actuaciones Educativas de Éxito se muestran como las que tienen mayor evidencia de impacto social. La metodología empleada se basa en la relación dialógica entre las personas investigadoras y los usuarios finales de la investigación, actores sociales y sujetos de investigación, y se relaciona con prácticas de este tipo ya muy avaladas por la investigación como el Contrato Dialógico de Inclusión Social o la Investigación Participativa Basada en la Comunidad, que no solamente buscan el “qué” en las intervenciones sino también el “cómo” y cuentan, para ello, con la participación igualitaria de la comunidad en la investigación.

A lo largo del trabajo realizado en Refuge-ed, los principios del aprendizaje dialógico funcionaron como puntos de control de la calidad tanto de la forma como del contenido de los trabajos realizados y orientaron la mirada de todas las personas participantes, facilitando así la transformación que se busca con estas intervenciones y con la investigación. 

En el artículo se definen los pasos que se dieron en Refuge-ed:  la Identificación de sitios piloto; el análisis de necesidades; la selección dialógica de prácticas y co-creación, por ejemplo, de normas para el funcionamiento de las reuniones (tiempo productivo, petición de palabra, no aceptación de relaciones de poder, todas las voces cuentan, toda participación es  positiva, el objetivo final es tomar una decisión, apertura a nuevas normas propuestas por los participantes); la creación de comunidades de práctica y aprendizaje con representatividad, diversidad y autogobierno, y el sentido de la propiedad que permitan avanzar en el desarrollo respondiendo como comunidad a las preguntas de tipo “qué”, “para qué”, “cuándo”, etc., que surgen en el desarrollo del proyecto; y finalmente las rondas de formación, implementación y evaluación de las actuaciones realizadas. 

El artículo muestra cómo, lejos de la habitual burocratización de los procesos de investigación, con la metodología dialógica que se propone, se consigue no alejarse de los objetivos iniciales del proyecto durante su implantación e ir avanzando y reconociendo la transformación a medida que se investiga. De hecho, eventos tan distorsionantes como la pandemia por COVID-19 o la guerra de Ucrania se impusieron en el desarrollo del proyecto y, si bien en los diferentes sitios piloto fue necesario realizar diversos ajustes, precisamente el proceso compartido de co-creación dialógica ofreció un marco flexible para poder mantener los objetivos y el proceso iniciado, independientemente del país o el contexto en que se encontrara el sitio piloto. 

Este trabajo ofrece para el futuro una metodología que puede ser aplicada por otras comunidades y muestra que es imprescindible un continuo diálogo con ellas que dé sentido a los procedimientos y al contenido de la investigación, incluyendo las voces de las personas a quienes se dirige, y cuyas vidas se está tratando de mejorar. 

Secciones: portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación