Se puede encontrar abundante literatura científica que describe cómo los y las jóvenes se ven afectados y afectadas por el ciberacoso, pero también se aprecia la necesidad de investigaciones que proporcionen evidencias sobre las características de programas con impacto social dirigidos a prevenir dicha violencia en el entorno escolar.

La investigación Dialogic model of prevention and resolution of conflicts: Evidence of the success of cyberbullying prevention in a primary School in Catalonia, publicada en la revista “International Journal of Environmental Research and Public Health”, analiza las evidencias obtenidas a partir de la implementación del Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de Conflictos (MDPRC, en adelante), para erradicar las conductas de ciberacoso en un centro de Educación Primaria.

El MDPRC se caracteriza por la implicación de toda la comunidad educativa (alumnado, profesorado, familias y comunidad), para consensuar acuerdos de convivencia, así como la implementación y cumplimiento de dichos acuerdos a través de una comisión de convivencia. Los y las menores comprueban la implicación de las personas adultos, las ven como referentes y sienten seguridad para denunciar cualquier tipo de violencia. Ni la escuela ni las familias prohíben el uso de los medios, sino que aplican un enfoque equilibrado que minimice los riesgos sin ser alarmista. A través de la intervención dialógica, la persona adulta acompaña a los y las menores en el uso de las redes.

Una característica relevante del MDPRC, que no aparece en otros programas analizados, es su impulso hacia acciones que rechacen la violencia de cualquier tipo. Además, promueve interacciones que contribuyen a un tipo de socialización que vincula el atractivo con modelos no violentos, rompiendo, de este modo, con la raíz de muchos de los tipos de violencia que confluyen en el ciberacoso. Esta es una de las vías más efectivas para modificar el comportamiento, según el análisis de la revisión bibliográfica y el trabajo de campo realizado para la investigación.

Todo esto contribuye a que los y las menores tomen una postura activa frente al acoso, en lugar de optar por el silencio. El MDPRC ayuda al alumnado a denunciar y a sentir la seguridad de poder hacerlo sin miedo a las represalias (Violencia de Género Aisladora), mostrando confianza en las personas adultas y en el clima creado en la comunidad educativa donde denunciar la violencia se valora como una acción de valientes. Esto empodera a la comunidad educativa para actuar y de esta forma contribuir al bienestar físico y emocional de la víctima y de las personas que la apoyan. Se crea un clima en el que no se opta por el silencio cuando se da ciberacoso u otro tipo de interacciones violentas, por ejemplo, el acoso de segundo orden o Violencia de Género Aisladora hacia quienes protegen a las víctimas.

El Modelo Dialógico de Prevención y Resolución de Conflictos es una de las Actuaciones Educativas de Éxito identificadas por el macroproyecto de investigación europeo INCLUD-ED. La evidencia recopilada indica que la implementación de este modelo puede ayudar a superar el ciberacoso. Las niñas y los niños tienen más confianza para rechazar la violencia de cualquier tipo y apoyar a las víctimas. Toda la comunidad educativa se ve involucrada en la tolerancia cero de la violencia.

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