Hay personas que comparten el recuerdo de la infancia cuando el profesorado preguntaba al alumnado si tenía dudas sobre un concepto en concreto y nadie levantaba la mano. Cuando surgía una duda al hacer los deberes en casa, y la madre o el padre indagaban por qué no se había preguntado por ello en la clase. Hay personas que por miedo a que el resto de compañeros y compañeras se rieran, preferían no decir nada e intentar resolverlo por cuenta propia. Hoy en día, afortunadamente, hay espacios para que el alumnado supere esas barreras y no se sienta foco de la crítica por muy obvia, o no, que resulte su duda. Las Tertulias Literarias Dialógicas (TLD) han enriquecido al alumnado que participa en esta Actuación Educativa de Éxito brindando oportunidades para un diálogo libre y sin miedos. 

En esta misma línea, en el artículo “Nadie te va a criticar”: Claves para la participación igualitaria en Tertulias Literarias Dialógicas, publicado en la ‘Revista Multidisciplinar de Investigación Educativa (REMIE)’, las investigadoras analizan el impacto social que las TLD tienen en términos de participación igualitaria. Uno de los pilares fundamentales de las TLD es debatir en torno a obras clásicas universales y, para ello, el grupo estudiado de Educación Secundaria leyó durante tres meses ‘Romeo y Julieta’, de William Shakespeare. Otro pilar es la heterogeneidad en el debate. Concretamente, entre el alumnado participante había dos con necesidades educativas especiales, cinco tenían un plan individual de refuerzo educativo y otra persona estaba en un proyecto de refuerzo educativo específico, pero todo el mundo estaba integrado tanto en el aula como en la TLD.

Con las 18 observaciones, 2 entrevistas a profesorado y un grupo de discusión con el alumnado, se ha observado que, gracias a este tipo de tertulias basadas en evidencias científicas, los chicos y las chicas que participan lo hacen de manera igualitaria. También se ha visto que el espacio de seguridad para intervenir ha brindado la oportunidad de hacer escuchar la voz de ese alumnado que no hubiera participado en otro tipo de contextos. Otras ventajas observadas fueron la escucha activa, el respeto al turno de palabra y aprender y respetar cualquier punto de vista. 

De todos los beneficios que tiene participar en este tipo de espacios igualitarios como los que se generan en una TLD, destacaría la autoconfianza. Además de aprender sobre valores humanos con una lectura clásica o universal y tener una actitud crítica ante diferentes temas, está el hecho de encontrar la fuerza y la motivación para confiar en ti: “¿Si ellos pueden, por qué yo no?”.

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